Aunque de pronto me exijas que vuelva,
me mires profundo e indagándose me sueltes de lo que dicen mis labios,
leyéndote lo más ajeno y propio de la tierra,
como si la posta de la poesía épica que sigue,
tuviera identidad de luz y cielo.
Brincando. Un poco y un poco. Otro poco.
Como corderos por la pradera.
Como las fáciles gacelas del monte.
Arriba mi vara.
Lejano mi objetivo.
Cercana de mis manos, ahogándome en llantos.
Primero, a unas. Luego.
Mirando tu silueta disgustado.
Permitiendo que me guste lo habitual.
Influyendo sobre mí lo conquistado.
De la nada.
Exigiendo el monte para orar nuevamente.
Exigiendo la cumbre para cantar a granel.
Cantar. Cantar de los cantares. Libro complicado de leer.
Cantar. Cantar de los cantares. Libro fascinante de emprender.
De la nada.
El musgo que se limpió de tu corazón de costa de río,
tu piedra de inquietud servicial.
Y tu asiento, en la oficina fría.
Hoy con calefacción.
Un lugar de reunión en tus oídos.
Cuídate del mundo, es una canción,
montón de siluetas y escribo.
El mar, el bombo con platillo,
las zapatillas de lona y me voy.
martes, 15 de mayo de 2012
lunes, 14 de mayo de 2012
Duerme. Suspendida.
La experiencia es el resultado de un ejercicio.
La canción es el resultado de la voz de la conciencia hecha melodía.
La estafa, es el producto tangible de algo superior.
El Espíritu Santo es una promesa cumplida hecha persona.
Alucinamos amigos. Queremos ser enteros partidos.
Queremos ser sorprendidos en ocasiones de falta,
queremos distinguir lo comprendido,
querer lo vivido, no te basta.
Tu vientre, pan bueno, que cada mañana besaría con amor,
tu ombligo cicatriz con tanta vida,
y un tatuaje de clave de música,
que me invita a andar solo y equivocado,
mientras viajas por el mundo distraída...
Estás afuera y no adentro.
Estás afuera, y vacía.
Pero si me acerco y vibra el acordonado de las arpas,
y vibran los labios contra la boquilla de la trompeta,
y se aceitan los pistones generando una nota,
y la gota de aceite de almendra lubrica,
la luz que culmina matándote en la boca,
inexistente,
inexistencia.
Preciosa.
Existe la mujer que amo.
Pero como no la veo.
No la amo.
Como no la veo.
No la existo.
Existe la mujer que quiero.
Pero está lejos.
Duerme.
Suspendida.
Se escapa la imagen de la imagen a la mañana siguiente.
Sube el comentario al cielo.
Dejé escapar mi hombre interior hecho en poesía,
pero escribe de mujeres, y a esta hora,
te habrás equivocado Guillermo. Qué has hecho.
Simplemente ver los ojos posarse a la luna,
y entender que no estoy parado ahora donde debo,
volvería para atrás para buscarla, llegaría a Ricardo Rojas,
le pediría perdón y volvería,
por lastimarla tanto con mi odio.
Por quererla tanto con mi vida.
Pero si me acerco y vibra el acordonado de las arpas,
y vibran los labios contra la boquilla de la trompeta,
y se aceitan los pistones generando una nota,
y la gota de aceite de almendra lubrica,
la luz que culmina matándote en la boca,
inexistente,
inexistencia.
Preciosa.
Si Dios me hizo sexual en qué renuncia sostengo lo casual que viene ahora,
espero en la obediencia hasta encontrarte.
Me cuesta, me fulmina, hasta me ahoga.
Conducta, la conducta en inconducta.
¿Qué dicen del pecado los marmotas?
¿Quién juzga el accionar del otro hermano?
Si está Jesús llorando. Si es Jesús el que llora en persona.
Existe la mujer que amo.
Pero como no la veo.
No amo.
Como no la veo.
No existe.
Existe la mujer que quiero.
Pero está lejos.
Duerme.
Suspendida.
Pero hace falta comprobar lo comprobable,
ver por delante el actual caudal ahogado de misiones,
renuncias, elementos, espíritus, piedras rodando en la montaña,
solfeos, traductores y flautistas, y un coro de niños cantores.
Y el salto del arroyuelo, y el esquife,
pequeño bote maderoso, bueno.
Mi mano tocando el agua en el sol del lago de mil novecientos,
la guerra de fondo que me advierte;
Quién puede viajar hasta tan lejos,
yendo a buscar lo que tiene.
Quién quiere entregar lo parido,
cuando lo pide la muerte.
Existe la mujer que amo.
Pero como no la veo.
No amo.
Como no la veo.
No existe.
Existe la mujer que quiero.
Pero está lejos.
Duerme.
Suspendida.
La canción es el resultado de la voz de la conciencia hecha melodía.
La estafa, es el producto tangible de algo superior.
El Espíritu Santo es una promesa cumplida hecha persona.
Alucinamos amigos. Queremos ser enteros partidos.
Queremos ser sorprendidos en ocasiones de falta,
queremos distinguir lo comprendido,
querer lo vivido, no te basta.
Tu vientre, pan bueno, que cada mañana besaría con amor,
tu ombligo cicatriz con tanta vida,
y un tatuaje de clave de música,
que me invita a andar solo y equivocado,
mientras viajas por el mundo distraída...
Estás afuera y no adentro.
Estás afuera, y vacía.
Pero si me acerco y vibra el acordonado de las arpas,
y vibran los labios contra la boquilla de la trompeta,
y se aceitan los pistones generando una nota,
y la gota de aceite de almendra lubrica,
la luz que culmina matándote en la boca,
inexistente,
inexistencia.
Preciosa.
Existe la mujer que amo.
Pero como no la veo.
No la amo.
Como no la veo.
No la existo.
Existe la mujer que quiero.
Pero está lejos.
Duerme.
Suspendida.
Se escapa la imagen de la imagen a la mañana siguiente.
Sube el comentario al cielo.
Dejé escapar mi hombre interior hecho en poesía,
pero escribe de mujeres, y a esta hora,
te habrás equivocado Guillermo. Qué has hecho.
Simplemente ver los ojos posarse a la luna,
y entender que no estoy parado ahora donde debo,
volvería para atrás para buscarla, llegaría a Ricardo Rojas,
le pediría perdón y volvería,
por lastimarla tanto con mi odio.
Por quererla tanto con mi vida.
Pero si me acerco y vibra el acordonado de las arpas,
y vibran los labios contra la boquilla de la trompeta,
y se aceitan los pistones generando una nota,
y la gota de aceite de almendra lubrica,
la luz que culmina matándote en la boca,
inexistente,
inexistencia.
Preciosa.
Si Dios me hizo sexual en qué renuncia sostengo lo casual que viene ahora,
espero en la obediencia hasta encontrarte.
Me cuesta, me fulmina, hasta me ahoga.
Conducta, la conducta en inconducta.
¿Qué dicen del pecado los marmotas?
¿Quién juzga el accionar del otro hermano?
Si está Jesús llorando. Si es Jesús el que llora en persona.
Existe la mujer que amo.
Pero como no la veo.
No amo.
Como no la veo.
No existe.
Existe la mujer que quiero.
Pero está lejos.
Duerme.
Suspendida.
Pero hace falta comprobar lo comprobable,
ver por delante el actual caudal ahogado de misiones,
renuncias, elementos, espíritus, piedras rodando en la montaña,
solfeos, traductores y flautistas, y un coro de niños cantores.
Y el salto del arroyuelo, y el esquife,
pequeño bote maderoso, bueno.
Mi mano tocando el agua en el sol del lago de mil novecientos,
la guerra de fondo que me advierte;
Quién puede viajar hasta tan lejos,
yendo a buscar lo que tiene.
Quién quiere entregar lo parido,
cuando lo pide la muerte.
Existe la mujer que amo.
Pero como no la veo.
No amo.
Como no la veo.
No existe.
Existe la mujer que quiero.
Pero está lejos.
Duerme.
Suspendida.
viernes, 11 de mayo de 2012
Pero coloridos. Porque combaten con amor.
Creo en las nueve nueces de esta mañana, ordenadas al piso,
enmascaradas, del nogal al piso, del alimento a la tierra.
Cayéndose, para alimentar a los pájaros, a los gusanos,
y para algunos poetas.
A confirmar que nada se desperdicia, que en el tiempo,
pasaremos por ahí; recogiendo la ganancia que estaba determinada.
Todo en un antemano, todo en un estirar de brazos,
todos en una búsqueda, en un sendero, en una vereda,
evolucionando siempre,
prematuros.
Distantes.
Juntos.
Algunos de rosa frente a una vida que parece de algún otro color,
otros de verde, otros de azul, otros, serios y enjutos, de negro,
algunos multicolores, con sueños multicolores,
muriendo primeros que los últimos,
decididos a ir al frente siempre.
Estando dispuestos siempre.
Ofrendándose siempre,
conjugando.
Toda la vida.
En una muerte.
Pero coloridos. Porque combaten con amor.
Esteban combatía con amor.
A los pies de Saulo lo llevó el amor.
Con amor.
En la altura.
Viendo llorar la Biblia junto al calefón.
Como la nuez. Qué me miró viendo su versión de gloria,
nuez que se seca en el piso,
con la certeza, de que le besan la mugre,
y le escriben, porque es una nuez, o una hoja seca.
Sabiendo.
Que va a morir.
Como si toda su vida.
Es el piso.
Pasar en la luz, las cosas transformadas,
y deshacerse de la molestia de los que nos presionan.
De los que nos persiguen.
De los que ya no están.
En el libro de bolsillo.
Ni en el bolsillo.
Agradecidos, siempre, a los hombres como Juan.
enmascaradas, del nogal al piso, del alimento a la tierra.
Cayéndose, para alimentar a los pájaros, a los gusanos,
y para algunos poetas.
A confirmar que nada se desperdicia, que en el tiempo,
pasaremos por ahí; recogiendo la ganancia que estaba determinada.
Todo en un antemano, todo en un estirar de brazos,
todos en una búsqueda, en un sendero, en una vereda,
evolucionando siempre,
prematuros.
Distantes.
Juntos.
Algunos de rosa frente a una vida que parece de algún otro color,
otros de verde, otros de azul, otros, serios y enjutos, de negro,
algunos multicolores, con sueños multicolores,
muriendo primeros que los últimos,
decididos a ir al frente siempre.
Estando dispuestos siempre.
Ofrendándose siempre,
conjugando.
Toda la vida.
En una muerte.
Pero coloridos. Porque combaten con amor.
Esteban combatía con amor.
A los pies de Saulo lo llevó el amor.
Con amor.
En la altura.
Viendo llorar la Biblia junto al calefón.
Como la nuez. Qué me miró viendo su versión de gloria,
nuez que se seca en el piso,
con la certeza, de que le besan la mugre,
y le escriben, porque es una nuez, o una hoja seca.
Sabiendo.
Que va a morir.
Como si toda su vida.
Es el piso.
Pasar en la luz, las cosas transformadas,
y deshacerse de la molestia de los que nos presionan.
De los que nos persiguen.
De los que ya no están.
En el libro de bolsillo.
Ni en el bolsillo.
Agradecidos, siempre, a los hombres como Juan.
jueves, 10 de mayo de 2012
Premio que viene a denunciar un adelanto.
Tenemos algunos sueños comunes, caminar descalzos marcando el parqué lustroso,
eso o por ejemplo, mirar el fuego, consumirse calmo con sorna dulce,
brasa a brasa,
dedicar un día a la tierra o andar debajo de la lluvia,
besando lágrimas del cielo, desordenándose el pelo.
Tenemos algunas necesidades comunes que sabemos que no deben hablarse,
la poesía es para el alma el chocolate en cobertura, de la mirada que odia,
de la inocencia que valga,
de la pregunta que se reprime,
en un simple "no me importa",
o un fugaz "no me interesa"...
Necesito a mis amigos. Los necesito porque son importantes.
Los amo. Los extraño. A los lejanos, a los cercanos.
A los que se envuelven en papel celofán de amistad,
porque no les queda otra. A los interesados. A los contreras.
Contrato de ilusión que aboga en noción pura de existencialismo.
Decido comprender por qué a mi entorno no le gusta el gesto,
que andará en cinismos, y prefiero, ser el prefijo cálido,
de tu aumento cristalino.
Para sacarte de un pozo aún tu fuerza sea mayor que la mía.
Mayor es el que vive en mí.
Mayor es el que vive en mí.
Y participar en cumplir al menos el uno por ciento de todos tus sueños,
que están vivos, que son ciertos, y son de Dios, y son muchos.
Y que sea una emoción. Esas emociones que causan calamidad entre los descorazonados,
y que son incomprensibles para los pacatos,
para los obesos que dejan pasar este colectivo por no correr tres pasos,
pero que se adelantan en la cola de espera a los codazos.
Para las estrellas, para las que no se ven a causa de las luces .
Para la ilusión.
Premio que viene a denunciar un adelanto.
Pensé que no íbamos a poder escribirnos hoy.
Sin embargo, sentados en el micro anunciamos el mensaje.
Detesto a mi viejo hombre que se sonríe cuando lo miran,
y lo desean, odio mi ego. Me avergüenza.
Prefiero andar con cara de buenudo que oler o ser un lobo.
Pero cómo hago. Decirme Anahí, si no me detiene el cansancio,
la oración, el ayuno. ¿Cómo paro la máquina?.
Perseverando siempre en la Vida hecha Palabra.
Hijo.
Perseverando siempre en la Vida hecha Palabra.
Constituyendo frutos dignos de arrepentimiento.
Prefiriendo a tus hermanos que a los ilusionistas,
eligiendo más tu amor de Mamá que las voces de los equilibristas.
Y dar por sentado que mi corazón se está vaciando,
de un líquido corrupto, que renunciado,
viene y va desafiando las fortalezas y las estructuras.
Chorreando la sangre en heridas por las lacerantes,
anunciando el tiempo de las fantasías.
Esperando claro, que vivas tan dentro,
dentro al nuevo hombre y me qué hacer, decida.
Conversión de nubes hechas arco iris. Cielo de tormenta,
ahora estás soleado.
eso o por ejemplo, mirar el fuego, consumirse calmo con sorna dulce,
brasa a brasa,
dedicar un día a la tierra o andar debajo de la lluvia,
besando lágrimas del cielo, desordenándose el pelo.
Tenemos algunas necesidades comunes que sabemos que no deben hablarse,
la poesía es para el alma el chocolate en cobertura, de la mirada que odia,
de la inocencia que valga,
de la pregunta que se reprime,
en un simple "no me importa",
o un fugaz "no me interesa"...
Necesito a mis amigos. Los necesito porque son importantes.
Los amo. Los extraño. A los lejanos, a los cercanos.
A los que se envuelven en papel celofán de amistad,
porque no les queda otra. A los interesados. A los contreras.
Contrato de ilusión que aboga en noción pura de existencialismo.
Decido comprender por qué a mi entorno no le gusta el gesto,
que andará en cinismos, y prefiero, ser el prefijo cálido,
de tu aumento cristalino.
Para sacarte de un pozo aún tu fuerza sea mayor que la mía.
Mayor es el que vive en mí.
Mayor es el que vive en mí.
Y participar en cumplir al menos el uno por ciento de todos tus sueños,
que están vivos, que son ciertos, y son de Dios, y son muchos.
Y que sea una emoción. Esas emociones que causan calamidad entre los descorazonados,
y que son incomprensibles para los pacatos,
para los obesos que dejan pasar este colectivo por no correr tres pasos,
pero que se adelantan en la cola de espera a los codazos.
Para las estrellas, para las que no se ven a causa de las luces .
Para la ilusión.
Premio que viene a denunciar un adelanto.
Pensé que no íbamos a poder escribirnos hoy.
Sin embargo, sentados en el micro anunciamos el mensaje.
Detesto a mi viejo hombre que se sonríe cuando lo miran,
y lo desean, odio mi ego. Me avergüenza.
Prefiero andar con cara de buenudo que oler o ser un lobo.
Pero cómo hago. Decirme Anahí, si no me detiene el cansancio,
la oración, el ayuno. ¿Cómo paro la máquina?.
Perseverando siempre en la Vida hecha Palabra.
Hijo.
Perseverando siempre en la Vida hecha Palabra.
Constituyendo frutos dignos de arrepentimiento.
Prefiriendo a tus hermanos que a los ilusionistas,
eligiendo más tu amor de Mamá que las voces de los equilibristas.
Y dar por sentado que mi corazón se está vaciando,
de un líquido corrupto, que renunciado,
viene y va desafiando las fortalezas y las estructuras.
Chorreando la sangre en heridas por las lacerantes,
anunciando el tiempo de las fantasías.
Esperando claro, que vivas tan dentro,
dentro al nuevo hombre y me qué hacer, decida.
Conversión de nubes hechas arco iris. Cielo de tormenta,
ahora estás soleado.
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