martes, 1 de mayo de 2012

Adios

Me equivoco pensando en que acertaré,
pretenderé obviar tu existencia engañándome,
ya que sea como sea la manera, ya fallé.

Fallar es tomar una dirección, marcar el rumbo hacia adentro,
penetrándote sonido, incluyéndote palabras,
disociándonte del amor y de las ilusiones,
quitándole la guirnalda de luces a este altar,
que supiste construir y derribar en poco tiempo.

Dentro mío, el viento solano, calienta el suelo al besar la tierra,
el vaso de gaseosa fresca me propulsa al modo de apretar la tecla,
bostezo, en este momento no siento nada.
No siento culpa. Ni arrepentimiento. Tengo un problema, un dolor,
un pensamiento hilado finamente de un cuello sin que se ame,
desde el te amo, hasta tu amor.

Quiero a la verdad más verdadera sumisa y detenida frente a mí.
Siento espantosas mis manos,
siento espantoso el hecho de sentirme así.

Estoy triste claro. Pero no explicaré vagando en lunes lo que dice,
festejándose por sí mismo este primero de mayo,
en donde todos festejan,
y mi amigo Juan presenta su Libro.
Yo preparo el anaquel de tinta,
estoy durísimo de homenajes hombres,
suelto de precipitación, como si la lluvia andara bien entre nosotros.
Pero imposible.
Nada cambia si no lo que sentí.

Que ahora crece adentro,
como si no conociera más,
al hambre que ayer yo fuí.

De la mano, andaré con la vida.
Haciendo que la patria se sujete a mi necesidad.
Adios.

Quiero a la verdad más verdadera sumisa y detenida frente a mí.
Siento espantosas mis manos,
siento espantoso el hecho de sentirme así.

 


 

lunes, 30 de abril de 2012

Recital del viento (que todo empuja)

Me pide la mano que afloje mis dedos,
los dedos me piden dejarte volar,
las aves que suelto invaden los cielos,
el cielo está abierto y permite migrar...

Y migran los vientos, que empujan las alas,
las alas de plumas, las alas de paz,
las aves son hojas en blanco pedidas,
con luz de conquistas que quieren bajar...

Viajando, entre las flores silvestres y dulces,
estableciendo la paz en todas las cosas,
reconciliando a los osos con las abejas,
pacificando con mil espinas a las cuatro rosas...


Viento, llevame lejos.
Viento, quitame del medio del hombre.
Sueltame en los cúmulos,
hazme ver los anticipos de lluvia.


Crea, mi Dios, una fuente dentro mío para darles de beber,
permite que mi intercesión sea un huracán de generaciones,
que mi grito establezca reino de militantes sin sueldo,
y que el infierno tiemble cuando sepa nuestras definiciones...

No permitas Dios Mío, que el amor que siento se enfríe.
No lo permitas, Dios Amado, que el odio lo plastifique,
que por querer sobornarte como lo más espantoso,
quieran sobornarte con ofrendas volviéndote a simple.

Viento, llevame lejos.
Viento, quitame del medio del hombre.
Sueltame en los cúmulos,
hazme ver los anticipos de lluvia.

Haz que los lejanos escuchen la voz de tus profetas,
sana mis manos, Jesús, haz volver aquellos pájaros,
dame del dolor ajeno, de la cruz ajena, de la carga, de los muertos,
de los jóvenes sin voz, de los adictos, de los que no pueden decir,
de los que siguen en silencio...


Me pide la mano que afloje mis dedos,
los dedos me piden dejarte volar,
las aves que suelto invaden los cielos,
el cielo está abierto y permite migrar...


Volvé. Volvé al refugio más profundo de tus ojos,
tal vez nos encontremos.
Impartiendo luz en algún recital,
o ministrándonos con soberanía del cielo.

Viento, llevame lejos.
Viento, quitame del medio del hombre.
Sueltame en los cúmulos,
hazme ver, en todos los ojos, los anticipos de lluvia...


 









Rock de Zacarías

Te van querer a sacar a patadas del rincón,
ya no quieren que toques el rock de la madrugada,
si querían tararearte tu canción,
resulta que la letra es complicada,
quieren rock, pero no tienen para pagar la entrada.
Quieren rock, pero de rock no entienden nada.

Ella no quiere responder,
y está llorando...
(¿Sabrá cómo me duele?)
Ella no quiere contestar,
y está peleando...
(¿Querrá que me renueve?)


Ella quiere tener el ipod lleno de besos y canciones,
y una letra de amor para sus rutinas.
Quieren ser felices, pero la tristeza los mira fijo,
[... y se apagan...
Quieren ser felices, pero de la felicidad no saben nada.

Y el dueño del bar cierra las puertas,
los golpes de la mesas, las sillas de la barra,
maní desparramado por el piso, el cócktail de pastillas,
de pastillas abandonadas.

Ella no quiere responder,
y está llorando...
(¿Sabrá cómo me duele?)
Ella no quiere contestar,
y está peleando...
(¿Querrá que me renueve?)


Te van querer a sacar a patadas del rincón,
ya no quieren que toques el rock de la madrugada,
si querían tararearte tu canción,
resulta que la letra es complicada,
quieren rock, pero no tienen para pagar la entrada.
Quieren rock, pero de rock no entienden nada.

Ella no quiere responder,
y está llorando...
(¿Sabrá cómo me duele?)
Ella no quiere contestar,
y está peleando...
(¿Querrá que me renueve?)



Astuto estuvo Dios que al ver venir lo perdonó,
Josué que se empilchó con ropas nuevas,
y un ángel que al Renuevo le ofreció,
Josué cantando el Rock que limpia la tierra.


El Ángel de Jehová, que ha trascendido,
es rocanrol celeste de la guerra.
La letra que ministra comprensión,
es letra que amarraba los poetas,
palabras que se entienden corazón,
el rock de Zacarías el profeta.


Ella no quiere responder,
y está llorando...
(¿Sabrá cómo me duele?)
Ella no quiere contestar,
y está peleando...
(¿Querrá que me renueve?)

Zacarías 3.1-10




 
 




 

 

 

 
 

domingo, 29 de abril de 2012

La luz

El silbido de la calefacción, la luz que rebota contra el vidrio,
volviendo, salpicándolo todo de presencia,
la presión que me propone respirar en lo alto
conformado al momento de la angustia.

Iré a buscar el agua que nos quite la sed,
si es sed realmente lo que tenemos, volveré,
si es sed. Juntamente beberemos, celebrando.
Si es sed, volveremos.

Iré a caminar a lo profundo del camino,
sin recordar de dónde salí, sin pensar a dónde voy,
sin mirar si es real el lugar de dónde vengo.


Quizás no me esté llegando toda la señal,
quizás hoy estoy obviando lo que mañana me tocará el cuerpo.
Quizás viene la información contaminada,
quizás todas las porciones parecen que sean para mí,
pero te estoy dando como si fueras de mi carne,
equivocado. Penetrando lo de ahora.

Hundido, sumergido y entregado, dispuesto a abandonar el lugar por dónde he sido feliz.
Entregarlo sin que nadie me lo pida, es suficiente para Él y para mí.
Es difícil dar la entrega entera en este tiempo.
Pero vengo de la madura condición de una madriguera,
asique puedo soltar y darte, la carga toda, la carga entera.

Andando livianamente en los bordes de tu vestidura,
viendo sólo tus pies gloriosos, porque no hay permiso de besarle las manos,
sin permiso de verte, sin permiso de pensarte, sin permiso de cantarte,
al menos una canción, que te diga, lo mucho que importas en este día.

Como si no me dejasen creer en lo que creo,
como si pusieran palabras en mis labios para que las diga.

Como si pidieran que muera estando vivo,
como si fuera fácil escapar del poder de policia.

Pero no un fugitivo, no un rebelde, vive y mora hoy dentro mío.
Entregado voluntariamente.
Diciendo yo soy el buscado,
conoceré lo mío.

Pasa de mi esta copa.
Quiero quedarme.
Conocí su risa,
entendí tu abrigo.
Me tocó su mano,
me llamó su amigo.

No es hoy.
No es quizá mañana ni pasado.
Quizás el tiempo pondrá la cubierta sábana del descanso olvido,
para que venga el huracán de abrazos,
y sobrevuele el Oceáno, como tormenta,
levantando olas,
y quebrando plazos.

Y yo.
Sentado.
Besando la luz para que llegue la caricia,
en la presencia.