domingo, 3 de junio de 2012

Pelea en el Jardín

Un día era el futuro, mañana fui el invierno, pasado simple un nunca,
ayer un no, quizás ahora, nada, que apenas traigas a tu memoria. Dulce.


No quiero proponerte nada. Te saco de mi vida. Te hecho. Te renuncio.
Le pongo un punto a esto. Te digo adiós. Chau. Basta.
Desconecto.
No me interesa tu emoción. No te contesto.
No te respondo. No me molesto.


No es crueldad. Es obediencia.
Y si acaso la obediencia fuese cruel.
Si obedecer no te gusta porque es feo.
Lo lamento. Te repito. Lo lamento.
O duro...


Es necesario.
Mejor.


Nada que prospere se obtiene sin pelea,
pelear es cosa seria, es cosa de valientes,
no se hace sonriente, ni siendo bendecido,
pelear estando muerto considerarte vivo
pelear, peleó el mendigo, el muerto por su vida,
pelear, peleó la herida del Padre sin su Hijo,
pelear, un crucifijo colgado en calabozos,
pelear, es un destrozo de ojos que lloraron,
pelear, es un amparo un poco doloroso.
¿Peleaste alguna vez esta pelea?


Pelear, para mí:


No es llorar, ni decir, "algo me carga".
Pelear, es darle marcha, es no quedarse quieto.
Pelear es un derecho, que llega y nunca alcanza.
Pelear no es para tranzas, ni para entendedores,
pelear, son peleadores, que no miden altura,
pelear es la locura, del gusto a sangre en boca,
pelear es romper cosas que no deben ser sanas,
pelear es tan humana manera de encontrarse,
pelear es declararse más fuerte que el momento,
pelear es rompimiento del cielo en potestades,
pelear son las verdades que siendo defendidas,
no cuestan aún la vida y en muchas realidades.
Pelear en la victoria. Pelear por un triunfo.
Pelear en una guerra que tiene paz y fruto.


Asique, si no querés pelear por esto.
Si lo que digo te carga,
si encontrás en este un buen momento para huir...
Haciendo como que "el sentimiento es real",
sólo porque te da miedo volver a la cruz,
y ver que estás relleno en soledad nuevamente.


Perdete.
Andate a tu casa, llorá, insultá, decí una mala palabra,
decí: hipocresía. Decí: falacia. Decí: mentira. Decí: injusticia,
mirándote al espejo; fíjate, que tus ojos, no miden lo que hacen,
tus ojos te están mintiendo.


Mas profundamente de lo que crees,
no porque yo no sienta nada,
porque todo lo que escribo es lo que siento,
pero sin mentir te miento,
un poco vos lo mismo,
así se hace un abismo
relleno de mentiras,
que invadirá tu vida,
hará graves destrozos,
y vuelve el doloroso momento de pelea...
Y para vos, esta pelea es muy grande,
porque para vos, esta pelea, es muy fea.


Y yo.


Yo no quiero mirarte, pero te miro. No debo.
No quiero. Lo deseo con mi corazón, pero deseo también matar mi corazón.
Lastimando todo lo que se mueve. Otra vez.


Así se rompen o deshacen momentos muy preciados,
creyendo que a mi lado, podés estar segura,
rayando la locura. Mi "al lado" está vacío,
lo lleno con el frío, le pongo flores secas,
le junto las hojitas, le saco las malezas,
y cuido mi jardín, lo embellezco...
Soy un hombre feliz, con un jardín repleto de poesía,
y espero a mi princesa;


Y vivo en la certeza que aquello prometido,
viene a mi vida como una realidad en movimiento,
como en el descenso de una gran nube de oración que rompe,
que quiebra la burocracia y la infantilería,
que es para hombres y para mujeres con cicatrices,
que es para comandantes del ejército de la sonrisa,
que es para los humildes, cansados, doloridos,
que es para los que siguieron luchando habiendo perdido todo,
sin la exigencia de orar al cielo,
para volver a ser, otra vez, como tantas veces,
siempre los mismos bendecidos.


Un nuevo orden. Significa correrse y permitir que pase lo nuevo.
Un nuevo orden. No es lo anterior cambiando.
Es simplemente. Lo nuevo.
Lo nuevo. Sujeto. Lo nuevo. Peleando.


Lo nuevo. Quiero lo nuevo.


Transfiriendo desde una unidad repleta de combinaciones.


El Jardín - Joan Miró.
Para que cuelgues un cuadro y lo leas como quieras.
De izquierda a izquierda o de derecha a derecha.

sábado, 2 de junio de 2012

Existe Jesús.

¿Con qué decidí alimentarme?
¿Qué comí?
Dónde quería despertarme,
con quién quise despertar cuando me dormí.


¿Escuchó mi voz o pasó figurándose alegre?
Sabiendo que por muy bien vestida,
todas las miradas apuntan a su cuerpo,
y es adorada como a una figura.
Que no habla.
Adictere.
Adicta.
Muda.



¿Con qué decidí alimentarme?
¿Qué comí?
Dónde quería despertarme,
con quién quise despertar cuando me dormí.


Vaya jugador del cielo vino a comprar el infierno,
vaya dolor de pecho me gané llorándote,
divinamente,
pero sin sentido,
por decirlo, al pelo.


Para que se me pudra la carne de lepra vieja,
sin río que me sane, ni trompetas, ni misión,
ni pelea.
Por Jehová y por Gedeón era la idea.
Y ya ves.
Ni Jehová ni Gedeón,
ni película,
ni frecuencia.


Me duele el corazón como sometido al peso de una puñalada,
me duele tu traición, de imbécil infantil, con ese montón de palabras.
Quiero otra cosa para mí vida. No tus mensajes de atentado pesimista.


Prefiero al cordero y al león que vienen a hacer que mi corazón se sane.
Quiero creer en Dios no en tus ideas.


Prefiero caminar que andar prestado.
Prefiero no pedir que ser diezmado.
Prefiero la inusual identidad que está podrida,
que huele horrible,
que solicita urgente ser transformada.
Porque sabe. Existe Jesús.


Prefiero una tarde con Jesús y mate amargo,
que tu imperio de palabras huecas.
Quiero cavar un trinchera para que seamos libres combatiendo,
como si fuera la primavera, y yo muriendo.



¿Con qué decidí alimentarme?
¿Qué comí?
Dónde quería despertarme,
con quién quise despertar cuando me dormí.

Gracias por venir.
Estaba solo hace mil años.





viernes, 1 de junio de 2012

Degustación de Emociones (Astromambo Musiek)


"No quieren jugar, van a especular..."

Astromambo cuelga algunos cuadros,
de los que encontrás acá.

Sigan y no paren.
Porque si miran para atrás,
se volverán de sal.

Sigan.
Que no los agarre el canal.

Cuidar los labios.

De haber nacido con la boca cerrada para siempre,
cuán poco hubiera sido lo cambiado.
Si tuviera mis labios pegados, el de abajo con el de arriba,
y el de arriba con el de abajo.


Si tuviera mis dientes conformes, si no quisieran masticar,
ni ser lavados, ni reír, mostrándose,
si mi boca tuviera indiferencia,
si la palabra justicia nunca se hubiera pronunciado;


Si tuviera mi boca la verdad, si nunca hubiera mentido,
qué es lo que hubiera pasado.
Si mis verdades fuesen absolutas,
si al decirle al sol: "Desciende".
El bajase. Quién sería. Dónde viste lo encontrado.


Si la naturaleza de mis labios obedecieran,
si la naturaleza se sujetara a mis labios
si no hubieran besado ninguna boca,
si esperasen a soltar siempre la palabra correcta.


Si no me interrumpieran mientras leo,
si no emitiesen sonido.
Cómo sabría que es cierto lo que creo.


Cuidaré de tus labios amor mío.
No diré sal a el azúcar,
no diré mar a los ríos.
No daré mi palabra de viento,
solo porque te aburres,
cuando sientes el vacío.


Cuida de mis labios.
Porque son la miel de la palabra ahora,
cuida bien de mi boca.


Es porque amo lo que es eterno,
que no me interesa el valor del dólar.


Cuida de tu mano,
y lo que escribe,
no sea cosa que te descubras negando,
lo que ayer ha soltado tu boca.


Cuida de tu amor, dónde lo pongas,
no sea cosa que al buscarlo,
lo busques, y encuentres al que te lo roba.


Aprende.
Aprehende Guillermo humano.
A agarrarte del silencio como si lo necesitaras.
Quedarte callado. En el mundo ruidoso.
Hecho un bollo de alma, humillado.


Tu en silencio.
Nosotros en silencio.
Imposibles.
Y sencillamente.



Cuida de mis labios.
Porque son la miel de la palabra ahora,
cuida bien de mi boca.


Es porque amo lo que es eterno,
que no me interesa el valor del dólar.


No sé si me voy a quedar mudo,
ni sé si mañana cuide lo que suelte a la moda,
no sé si encuentre un misterio,
si resuelva al silencio,
si me callo y te ahogas.
Sé.


Sé que el hombre perfecto,
sé que la estatura del hombre que quiero,
sé que el ideal, el todo y el proyecto en construcción que más anhelo,
fue aquel que al cerrar sus dientes se lo vio sonriendo,
y que al hablar cerró su boca, y se lo escuchó diciendo,
se puso en práctica. Resulta que el humilde se hizo al verbo.


Sin importarle la cara de la moneda.
Sin poner los ojos donde hay que cerrar la boca.
Sintiendo el amor del mundo todo, en primera persona.