miércoles, 25 de julio de 2012

No te preocupes mi amor


No te preocupes mi amor,
Mazinger y Koyi
nos cuidarán.

No te preocupes mi amor,
Mazinger y Koyi
velarán por nosotros.

Creo en Mazinger Z.

En quince minutos.

En quince minutos entra una bala y te destroza el momento,
en quince minutos por una emoción tenés un orgasmo,
en quince minutos pusiste la pava y tomás un café,
en quince minutos lavaste tus dientes, prendiste los ojos, no sé.

En quince minutos es mucho y es poco,
en quince minutos es toda una vida si cuenta el después.
En quince minutos leerme es muy flojo,
en quince minutos desaparecés.

En quince minutos se pierden fortunas, millones, o miles, o muchos,
en quince minutos se come un asado que lleva tres horas de preparación,
en quince minutos se muere un amigo por una bengala y chau rocanroll,
en quince minutos hablé con Mariano y dijo mañana, y mañana murió.

En quince minutos hace estragos un mal cálculo
en quince minutos te das por vencido
en quince minutos tenés otro parto,
en quince minutos volvés al origen.

En quince minutos las drogas te duermen
en quince minutos las drogas te matan
en quince minutos las drogas te hacen reír
en quince minutos las drogas hacen llorar a todos.

En quince minutos lo plural y lo singular se reunieron
en quince minutos serías virgen como el césped del carril del ocho,
en quince minutos serías pisoteado como el área chica
en quince minutos se pierde un partido.

En quince minutos se explica una masacre,
en quince minutos se acabaron los llantos
en quince minutos me voy.
En quince minutos nos vamos.

En quince minutos habrá mucha gente para mucho cambio,
en quince minutos dije lo que tenía para decir y luego fue suficiente,
en quince minutos me quedé callado.
En quince minutos la sorpresa o el dolor me habrán gastado.

En quince minutos, si me conocés, mandame un mensaje.
En quince minutos, es todo lo que voy a esperar desde que leas esto.
En quince minutos podés estar o podés no estar,
en quince minutos, una vez en la vida podés marcar la diferencia.

En quince minutos, llega mi momento.
En quince minutos.





jueves, 19 de julio de 2012

No me alcanza (Signatura de whatever)

Pensaba un poco mirando el rincón anegado del vidrio,
que anulada la visión por las gotas de humedad
separaban lo que para sí era público de lo demás que era colectivo,

se puede plantear algo menos poético este asunto,
sólo bastaría decir: "Miró por la ventana, llovía con frío,
entonces, estaba viajando en micro..."

Claro, que...
No me alcanza.

Miró cuando le estalló la lámpara que habita en medio del iris de su ojo,
fraccionando en partes iguales al cuerpo, al alma y al espíritu,
entonces, soltó cristales blandos, diamantes emergentes, pentagramas,

se puede concluir más secamente también esta expresión,
se podría decir tan solo: "Fue tan grande su emoción,
que, mirando enamorado, rompió en llanto..."

Claro, que...
No me alcanza.

No podía dejar de pensar en el valor de lo que se ha ausentado,
con un: "hacé cómo quieras..." de siempre a primeras,
dando una idea de un abismo que es profundo y demasiado,

considerando las catorce millones de maneras que tengo para decir,
verdad, podría haber escrito: "Te necesito amiga,
extraño tus palabras, este silencio, es demasiado callado..."

Claro que...
No me alcanza.

Vertía el sorbido del anciano conocer, lubricando lentamente sus mejillas,
indígena manera de sorber, tibieza y aplomo de compañía,
cuando a la noche le faltó el sabor de tu "que vaya bien"

que también se podría haber leído en "whatever"
pero que no resuelve la indigestión que me proviene decirte en seco:
"Daría mucha tinta de mi birome, no toda, por tomar un mate con vos compañera..."

Claro, que...
Ese es el mensaje.
Pero no alcanza.

Puedo comportarme como un cobarde,
y esconderme detrás de millones de palabras complicadas,
o peor, hacerme el sencillo aparentando ser lo que no soy,
fingiendo que a mi en vos lo está tapando una fachada...

Quiero ver las fotos de tu antología,
no porque sepa dónde poner mi amor,
sino porque sabés que es lo que tengo para dar,
y entonces, como sin opción, te lo daría...

No con tibieza de pronto, sino este mucho que es tan poco singular,
que hace que las teclas bailen una rumba mientras voy y vengo,
en esta materia tan difícil que es crear, un mundo que es entre vos y yo, 
que sea tan virtual; tan compañero,
que me esfuerce la mirada en penetrar
que por qué esto es todoloquetengoo...

Es amor para traidores y canallas,
es perdón para homicidas y abortivos,
es orden para los rebeldes, para los condicionados,
es libertad para los oprimidos,
es venda fresca para los que sangran,
es atención para los nunca oídos,
es la canción que mañana cantan,
aquellos a quienes nadie le cantó cuando eran niños.

Es la manta tibia que posé en mi hijo,
el abrazo duro de los que se callan,
el problema grande de los que han caído,
el sabor a barro del que se levanta,
el menguar de aquellos que han sido un ejemplo,
el pasear por barrios poco conocidos,
el andar torcido para enderezarte,
el amor que el Padre nos mandó en su Hijo...

Eso quiero que sea.
Pero claro...
No me alcanza.

Eso quiero que el planeta sea,
eso quiero desde acá darte a pensar,
no para taparte de ilusión postrera,
solamente hablarte, y después pensar...

Hablemos.
Porque el silencio es una operación muy negativa.
Tan negativa, que estoy pensando que es una idea de abajo,
y lo que viene de abajo no está bueno.
Vos sabés que quiero lo que está allá arriba.

whatever...
whatever...



Todos necesitamos ser,
por eso somos...
Cambiemos whatever
por we are...

miércoles, 18 de julio de 2012

Primera persona

Darío es un hombre común
cuando se levanta se mira al espejo,
piensa un poco mientras se enjuaga la cara,
sale a la calle
y quiere transformarlo todo.

Elisabeth es una mujer sencilla
cuando se levanta se dirige al baño,
se alista cuidadosamente, se maquilla y peina,
es hermosa cuando toca la calle
también desea de corazón cambiarlo todo.

Pablo es un hombre común
cuando se levanta habla con el Padre
luego de saludarse amablemente, se vuelve especial, se peina
pone en marcha su auto
y cruza la ciudad pensando en cómo hacer para trocarlo todo.

Virginia es una mujer común
al levantarse se ríe de los años, sonríe a su esposo,
dispone su corazón a enseñar lo que sabe
toma uno o dos mates
y entra en una escuela para cambiar todo.

Leandro es un hombre común
abre un ojo y luego otro, alcanzando con la mano la prótesis visual,
bosteza, taponando su boca, habla con el Santo,
luego toma su café en mucha cantidad,
y atiende en su ventanilla pensando en transformación y cambio.


Estefanía es una mujer común
está despertando en Capital, haciendo vida,
escucharía rock inglés y experimentará con sabores nuevos,
buscando qué hacer para comer,
camina por Barracas con anhelos de meta morfo y cucharadas sabor a cambio.

Germán es un hombre común
su descanso parece cambiar del suspenso al activo
permanentemente pareciera buscar algo que encuentra siempre
al despertarse, son tres cosas lo que lo despiertan
su familia, su tribu y el cambio.

Gladys es una mujer común
cuando se levanta va a la cocina,
agradeciendo el día de vida de sus hijos y nietos,
cuando amanece y el sol se deja ver por la ventana,
piensa, después de tantas cosas, en el cambio.

¿Quién de ustedes, primeras personas amadas,
habrá olvidado el por qué de su empresa?
¿Cuál es su pirámide?
¿Cuál es la virtud, la grandeza?

¿Habré sido yo?


Millón de hombres y mujeres pequeños delante de Dios,
de dolor de pecho rasgado o de alegría hermosa,
porque tenemos este corazón que no nos entra de dolor algunos días,
cuando deseamos crecer, sabiendo que en crecer radicaría el cambio.

¿Quién no piensa en la libertad de la costumbre...?
¿Quién no anhela de nosotros lo que es nuevo...?

Quién quieras que seas, no importa cómo te llames,
estés dónde estés, te pido que arranques.
Da la orden de poner en marcha. Te lo pido de corazón.

Te suplico que te muevas.

Que no te quedes.
Que no te embarres en este fango,
que des pelea.

Mañana,
cuando abrás los ojos,
pensalo bien,
pensá en tu adentro.
Pensá en tu afuera.

Quizás una madre con todo el dolor de la tierra no se conmueva,
quizás el odio le haya instalado un sistema operativo de odio,
quizás un padre no llame al hijo, un hijo no bese al padre,
pero si queda una noche, pero si sobra una estrella,
tenemos tiempo, todavía,
todavía podemos salvar a muchos
hombres y mujeres comunes,
de nuestro planeta.

Perdón si no estuve de color.
Estaba en una cueva que era un espanto.

(Los hombres no se acostumbraron a la luz del sol,
el sol se acostumbró a no quemar vivos a los hombres...)


Darío es un hombre común
cuando se levanta se mira al espejo,
piensa un poco mientras se enjuaga la cara,
sale a la calle
y quiere transformarlo todo.

Elisabeth es una mujer sencilla
cuando se levanta se dirige al baño,
se alista cuidadosamente, se maquilla y peina,
es hermosa cuando toca la calle
también desea de corazón cambiarlo todo.

Pablo es un hombre común
cuando se levanta habla con el Padre
luego de saludarse amablemente, se vuelve especial, se peina
pone en marcha su auto
y cruza la ciudad pensando en cómo hacer para trocarlo todo.

Virginia es una mujer común
al levantarse se ríe de los años, sonríe a su esposo,
dispone su corazón a enseñar lo que sabe
toma uno o dos mates
y entra en una escuela para cambiar todo.

Leandro es un hombre común
abre un ojo y luego otro, alcanzando con la mano la prótesis visual,
bosteza, taponando su boca, habla con el Santo,
luego toma su café en mucha cantidad,
y atiende en su ventanilla pensando en transformación y cambio.


Estefanía es una mujer común
está despertando en Capital, haciendo vida,
escucharía rock inglés y experimentará con sabores nuevos,
buscando qué hacer para comer,
camina por Barracas con anhelos de meta morfo y cucharadas sabor a cambio.

Germán es un hombre común
su descanso parece cambiar del suspenso al activo
permanentemente pareciera buscar algo que encuentra siempre
al despertarse, son tres cosas lo que lo despiertan
su familia, su tribu y el cambio.

Gladys es una mujer común
cuando se levanta va a la cocina,
agradeciendo el día de vida de sus hijos y nietos,
cuando amanece y el sol se deja ver por la ventana,
piensa, después de tantas cosas, en el cambio.



¿Quién de ustedes, primeras personas amadas,
habrá olvidado el por qué de su empresa?
¿Cuál es su pirámide?
¿Cuál es la virtud, la grandeza?