lunes, 23 de abril de 2012
En China. En África. Y en todos lados también.
Estamos escondidos entre los pliegues de una tela suave y cálida, que se ilumina clara,
estamos escondidos observándonos, temiendo ser divisados el uno por el otro,
estamos jugando a saltar la soga entre los momentos que el camino nos permite,
en una extraña forma de obediencia. En una constante y perfecta obediencia.
La obediencia que amó el no. La obediencia que permanece es prudente.
La obediencia del que sabe que es un martirio entre tanta fugacidad el obedecer.
Porque vemos que nuestro al rededor a veces no se obedece.
Las mejores palabras las invierto en un cuaderno secreto.
Por eso el cuaderno crece.
En un cuaderno verde.
En un contenedor para tus miradas más lindas,
para tus palabras más suaves,
para las lágrimas que no te duelen,
para los abrazos y los besos que todavía no vienen.
Pero por eso es esperanza.
Es fe, que hermosa y dura a veces.
Por eso genera resistencia.
Por eso nos hace felices.
A nuestro modo.
Buenamente.
Buenos días, buenas tardes, hasta luego,
salí abrigada, no te cuelgues, hace los resúmenes,
y otras cosas que no quedarán detenidas entre mi boca y mi distancia.
Lo real es que importa, tanto como la realidad.
Tanto como sanarme. Tanto como respirar.
Tanto como el entender por qué en este lío no somos individuos solamente.
Tanto como el compromiso de estar dispuesto a cruzar el umbral,
sin cabecear el dintel.
Entrar ni grande ni chico.
Entrar en el momento justo.
En el instante preciso.
(Como un Arquero de Fútbol)
Está el cielo con su viento de testigo.
Está la plaza, con lo perros, y los nenes, y la calesita.
Está la murga ensayando un día antes.
Está el borracho que pide moneditas.
Y está Él. Escuchando hamacando entre las nubes a una niña.
En China. En África. Y en todos lados también.
En China. En África. Y en todos lados también.
En China. En África. Y en todos lados también.
En China. En África. Y en todos lados también.
En China. En África. Ahí ya se sabe el misterio y el resultado.
Porque es para los que escuchan sin la necesidad de sentirse escuchados.
Es para los humildes, es para los mansos,
es para los humildes, es para los mansos...
Es para los humildes, es para los mansos,
es para los obedientes, y los santos...
Vaya una mariposa azul celeste a tus extraños rotuladores de tinta grave.
Vaya una canción de adoración a tus oidos hacedores de ciudades,
ya el mundo que ignora, sabrá que todo, en parte profetiza,
vaya una pintura de colores que lo exalten,
vaya un beso a tu mano, y a tu cara otra sonrisa...
El culto más hermoso!
"tengo paz en mi ser" (kari_jobe)
Gloria a Dios!
estamos escondidos observándonos, temiendo ser divisados el uno por el otro,
estamos jugando a saltar la soga entre los momentos que el camino nos permite,
en una extraña forma de obediencia. En una constante y perfecta obediencia.
La obediencia que amó el no. La obediencia que permanece es prudente.
La obediencia del que sabe que es un martirio entre tanta fugacidad el obedecer.
Porque vemos que nuestro al rededor a veces no se obedece.
Las mejores palabras las invierto en un cuaderno secreto.
Por eso el cuaderno crece.
En un cuaderno verde.
En un contenedor para tus miradas más lindas,
para tus palabras más suaves,
para las lágrimas que no te duelen,
para los abrazos y los besos que todavía no vienen.
Pero por eso es esperanza.
Es fe, que hermosa y dura a veces.
Por eso genera resistencia.
Por eso nos hace felices.
A nuestro modo.
Buenamente.
Buenos días, buenas tardes, hasta luego,
salí abrigada, no te cuelgues, hace los resúmenes,
y otras cosas que no quedarán detenidas entre mi boca y mi distancia.
Lo real es que importa, tanto como la realidad.
Tanto como sanarme. Tanto como respirar.
Tanto como el entender por qué en este lío no somos individuos solamente.
Tanto como el compromiso de estar dispuesto a cruzar el umbral,
sin cabecear el dintel.
Entrar ni grande ni chico.
Entrar en el momento justo.
En el instante preciso.
(Como un Arquero de Fútbol)
Está el cielo con su viento de testigo.
Está la plaza, con lo perros, y los nenes, y la calesita.
Está la murga ensayando un día antes.
Está el borracho que pide moneditas.
Y está Él. Escuchando hamacando entre las nubes a una niña.
En China. En África. Y en todos lados también.
En China. En África. Y en todos lados también.
En China. En África. Y en todos lados también.
En China. En África. Y en todos lados también.
En China. En África. Ahí ya se sabe el misterio y el resultado.
Porque es para los que escuchan sin la necesidad de sentirse escuchados.
Es para los humildes, es para los mansos,
es para los humildes, es para los mansos...
Es para los humildes, es para los mansos,
es para los obedientes, y los santos...
Vaya una mariposa azul celeste a tus extraños rotuladores de tinta grave.
Vaya una canción de adoración a tus oidos hacedores de ciudades,
ya el mundo que ignora, sabrá que todo, en parte profetiza,
vaya una pintura de colores que lo exalten,
vaya un beso a tu mano, y a tu cara otra sonrisa...
El culto más hermoso!
"tengo paz en mi ser" (kari_jobe)
Gloria a Dios!
martes, 17 de abril de 2012
Lugareños del Monte.
Cuento todos los días las mismas cosas y sin embargo no soy el mismo de todos los días,
logré despegarme de la sombra que perseguía a mi luz emergente,
ya el sol me reseca la cara, y los pies cansadamente dan pasos lentos hacia adelante.
Adelante.
La libertad eminente, la pirámide enorme, la conclusión evidente,
las cosas que se sorben regalando, los regalos perdidos que no vuelven,
la certeza de que estás libre, la seguridad de saber que me leerás diariamente,
o al menos, hasta que por fin te des cuenta, que sigue el uno al uno, y así,
hasta que lo granulado del piso te lleve a mejor camino.
Por no ver que soy acompañante, cuando menos.
Tengo un lugar escondido más adentro, donde nadie ha llegado en mí,
un lugar que se construyó cuando el odio me soplaba la cara,
ese lugar en donde se escondió mi espíritu y con él su alegría,
esta cueva en donde nadie ha entrado, esta piedra angular de la montaña.
Este lugar accidente de la complexión humana, este solar de cedrones y de tilos.
Esta incontrolable geografía.
Mi lugar de anexos, no es mi lugar de todos.
Puse las fotos que perdí en el camino, las condiciones grises,
las anécdotas, con sus proyecciones para la psicología de los mediocres,
para la incontable sabiduría de los mediante de los hombres,
los profundos pensamientos con sus temblores en el alma,
el raciocinio, el intelecto, el cruzar el mar, el detenerse en la luz,
que surca, con mis ojos, con los ojos de grano de trigo, en el cielo.
Porque tengo que bajar para que entiendas un poco de lo que hablo.
Porque vos hablarás desde un lugar que se desbarata cuando llegas a Pablo.
Iré solo, no pretendo compañías, iré de a pie, no con la locura o con la agonía.
Seremos a lo sumo cuatro, cuando mucho tres, probable es que Él llegue primero,
y que yo llegue casi de rodillas, o entero de rodillas, pero después que Él.
Desde abajo, un joven Antonio a los gritos que reclama,
Desde abajo, Antonio, suplicante. Pablo.
Desde abajo los que respeto.
Desde abajo es que los amo.
A lo más alto, en otros escalones estarán los consagrados,
me dará un beso como para que guarde en el sitial invisible,
para que me lleve una memoria de eternidad,
y así poder pararme en la línea que cruzará el fuego,
porque seré probado, grandemente, como son probados los guerreros.
Y todo con mi nombre propio hecho cenizas,
dirá que no existí porque solo a través de su existencia existiremos,
en una última condición de preguntarte primero.
En una preciosa conexión con el color que dispara el arco iris que es el pacto.
En una contaminante energía que te limpia dándote una felicidad que no se sabe de dónde sale.
Y que te destroza al punto de la contractura del vientre,
como nunca o como siempre.
Pero si no me van a hablar de forma cuidadosa,
si no me van devolver lo que doy desde mi amor...
Voy a seguir dando hasta que el mundo se transforme,
hasta que el mundo me comprenda.
Hasta que el mundo conozca el lugar,
donde se escondió mi niño, o al menos mi espíritu,
porque en ese lugar, tengo espacio para todos.
Y todos es vos también.
Porque festejo el lugar de los que oran,
escribiendo de alguna forma mis oraciones.
logré despegarme de la sombra que perseguía a mi luz emergente,
ya el sol me reseca la cara, y los pies cansadamente dan pasos lentos hacia adelante.
Adelante.
La libertad eminente, la pirámide enorme, la conclusión evidente,
las cosas que se sorben regalando, los regalos perdidos que no vuelven,
la certeza de que estás libre, la seguridad de saber que me leerás diariamente,
(aunque la decepción pasada haya sido enorme)
o al menos, hasta que por fin te des cuenta, que sigue el uno al uno, y así,
hasta que lo granulado del piso te lleve a mejor camino.
Por no ver que soy acompañante, cuando menos.
Tengo un lugar escondido más adentro, donde nadie ha llegado en mí,
un lugar que se construyó cuando el odio me soplaba la cara,
ese lugar en donde se escondió mi espíritu y con él su alegría,
y esperaron la paz, sobrevivientes,
esta cueva en donde nadie ha entrado, esta piedra angular de la montaña.
Este lugar accidente de la complexión humana, este solar de cedrones y de tilos.
Esta incontrolable geografía.
Mi lugar de anexos, no es mi lugar de todos.
Puse las fotos que perdí en el camino, las condiciones grises,
las anécdotas, con sus proyecciones para la psicología de los mediocres,
para la incontable sabiduría de los mediante de los hombres,
los profundos pensamientos con sus temblores en el alma,
el raciocinio, el intelecto, el cruzar el mar, el detenerse en la luz,
que surca, con mis ojos, con los ojos de grano de trigo, en el cielo.
Porque tengo que bajar para que entiendas un poco de lo que hablo.
Porque vos hablarás desde un lugar que se desbarata cuando llegas a Pablo.
Iré solo, no pretendo compañías, iré de a pie, no con la locura o con la agonía.
Seremos a lo sumo cuatro, cuando mucho tres, probable es que Él llegue primero,
y que yo llegue casi de rodillas, o entero de rodillas, pero después que Él.
Desde abajo, un joven Antonio a los gritos que reclama,
tal vez Pablo intente ordenarlos a todos,
un montón de hombres y mujeres, que desaparecen si me alejo.Desde abajo, Antonio, suplicante. Pablo.
Suplicante.
Desde abajo los que admiro.Desde abajo los que respeto.
Desde abajo es que los amo.
Desde abajo, con las manos limpias, entrando al monte santo.
Que cumple años, y yo sé honrarlo de esta forma, quinto cumpleaños.
A lo más alto, en otros escalones estarán los consagrados,
me dará un beso como para que guarde en el sitial invisible,
para que me lleve una memoria de eternidad,
y así poder pararme en la línea que cruzará el fuego,
porque seré probado, grandemente, como son probados los guerreros.
Y todo con mi nombre propio hecho cenizas,
dirá que no existí porque solo a través de su existencia existiremos,
en una última condición de preguntarte primero.
En una preciosa conexión con el color que dispara el arco iris que es el pacto.
En una contaminante energía que te limpia dándote una felicidad que no se sabe de dónde sale.
Y que te destroza al punto de la contractura del vientre,
como nunca o como siempre.
Pero si no me van a hablar de forma cuidadosa,
si no me van devolver lo que doy desde mi amor...
Voy a seguir dando hasta que el mundo se transforme,
hasta que el mundo me comprenda.
Hasta que el mundo conozca el lugar,
donde se escondió mi niño, o al menos mi espíritu,
porque en ese lugar, tengo espacio para todos.
Y todos es vos también.
Porque festejo el lugar de los que oran,
escribiendo de alguna forma mis oraciones.
Sobre la Ayuda
Yo quiero ayudar.
Pero no sé.
A veces estoy ocupado.
No puedo ahora...
Ellos saben,
pero tratando de ayudar,
fueron decepcionados.
Y ya no ayudan.
A otros tantos que no les interesa,
les importa poco,
o nada.
Porque su tiempo se agota en lo sencillo.
Yo quiero ayudar.
Pero me duele.
Miro a los demás. Y me duele más.
Me duele que no ayuden los que pueden,
y que la ayuda se deba a que exista un ausente,
de parte de los deberían y que aún son los que deben.
Yo quiero ayudar, pero no importa,
porque si ayudo la jactancia me invade,
será que mi orgullo es enorme,
será que mi ego es gigante.
Por eso no ayudo a veces...
Por mi ego y mi orgullo.
Al enfrentarlos se esconden en mi voluntad,
y ejercen presión porque ellos saben...
Sí, yo sé que saben...
De donde vienen y adónde van...
(Tienen la fórmula para que nos volvamos indiferentes,
tienen la clave para que dejemos de ayudar...)
Yo quiero ayudar. Y no ayudo.
Me hago el sota delante de la necesidad,
y digo el sota, por no decir el...
desinteresado.
Yo quiero ayudar y mañana empiezo,
con la dieta, con el café, con la transformación.
Yo hablo desde la honestidad.
Y me odio al descubrirme deshonesto...
Yo hablo de la solidaridad...
Cuando la niego...
Y hablo de muchas cosas más...
Y el que habló parece que es mi ego...
Hablo del amor, hablo de la paz,
y cuando me los encuentro,
no te los doy, me los guardo me los quedo...
Hablo de lo mucho que hablan los demás.
Y es horrible. Es horrible. Es muy feo.
Hablo de la Patria, de su pueblo, y su capaz...
Y evado lo que debo...
Más vale que te ayudo...
Yo no digo que te quiero ayudar nunca más.
Más vale te ayudo, y veo...
Pero si me siento a mirar una plaza con vos como hicimos hoy,
puedo ayudar más fácil, porque puedo ayudar de nuevo...
Me volvés ayudante y capaz, porque así me volvés caballero...
Puedo entender que ayudo a los demás callado,
puedo entender que puedo ayudar dando en silencio.
Puedo entender que tu risa puede más que los misterios...
Podemos ayudar a repatriar lo repatriable, porque ayudamos al pueblo...
"... Les enfants soldats doivent être à la maison..."
dice una señora que necesita ayuda mientras pasa,
"... Los guerreros infantiles se quieren en la patria..."
depende de la traducción,
sí así es se ayudará en la casa...
Y pido ayuda.
Porque es simplemente esencial,
y pido ayuda.
Porque sigue siendo necesaria.
Yo te quiero ayudar.
En lo que pueda.
Yo te voy a ayudar.
En lo que quieras.
Yo quiero ayudar.
Quiero
ayudar.
Ayudar.
Hasta que duermas.
Pero no sé.
A veces estoy ocupado.
No puedo ahora...
Ellos saben,
pero tratando de ayudar,
fueron decepcionados.
Y ya no ayudan.
A otros tantos que no les interesa,
les importa poco,
o nada.
Porque su tiempo se agota en lo sencillo.
Yo quiero ayudar.
Pero me duele.
Miro a los demás. Y me duele más.
Me duele que no ayuden los que pueden,
y que la ayuda se deba a que exista un ausente,
de parte de los deberían y que aún son los que deben.
Yo quiero ayudar, pero no importa,
porque si ayudo la jactancia me invade,
será que mi orgullo es enorme,
será que mi ego es gigante.
Por eso no ayudo a veces...
Por mi ego y mi orgullo.
Al enfrentarlos se esconden en mi voluntad,
y ejercen presión porque ellos saben...
Sí, yo sé que saben...
De donde vienen y adónde van...
(Tienen la fórmula para que nos volvamos indiferentes,
tienen la clave para que dejemos de ayudar...)
Yo quiero ayudar. Y no ayudo.
Me hago el sota delante de la necesidad,
y digo el sota, por no decir el...
desinteresado.
Yo quiero ayudar y mañana empiezo,
con la dieta, con el café, con la transformación.
Yo hablo desde la honestidad.
Y me odio al descubrirme deshonesto...
Yo hablo de la solidaridad...
Cuando la niego...
Y hablo de muchas cosas más...
Y el que habló parece que es mi ego...
Hablo del amor, hablo de la paz,
y cuando me los encuentro,
no te los doy, me los guardo me los quedo...
Hablo de lo mucho que hablan los demás.
Y es horrible. Es horrible. Es muy feo.
Hablo de la Patria, de su pueblo, y su capaz...
Y evado lo que debo...
Más vale que te ayudo...
Yo no digo que te quiero ayudar nunca más.
Más vale te ayudo, y veo...
Pero si me siento a mirar una plaza con vos como hicimos hoy,
puedo ayudar más fácil, porque puedo ayudar de nuevo...
Me volvés ayudante y capaz, porque así me volvés caballero...
Puedo entender que ayudo a los demás callado,
puedo entender que puedo ayudar dando en silencio.
Puedo entender que tu risa puede más que los misterios...
Podemos ayudar a repatriar lo repatriable, porque ayudamos al pueblo...
"... Les enfants soldats doivent être à la maison..."
dice una señora que necesita ayuda mientras pasa,
"... Los guerreros infantiles se quieren en la patria..."
depende de la traducción,
sí así es se ayudará en la casa...
Y pido ayuda.
Porque es simplemente esencial,
y pido ayuda.
Porque sigue siendo necesaria.
Yo te quiero ayudar.
En lo que pueda.
Yo te voy a ayudar.
En lo que quieras.
Yo quiero ayudar.
Quiero
ayudar.
Ayudar.
Hasta que duermas.
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