No le tengas miedo a mi caparazón de avena,
no me des la mano,
no prendas la luz.-
No pidas canciones de café con crema,
no soples al viento,
muy pocas palabras vienen hacia el Sur.
Quieren comprenderse, quieren deleitarse,
piden la poesía del andar y ver,
vuelan como hojas,
cielos otoñales,
vive Mar del Plata, antes, hoy y ayer...
Voy al comedor de la librería, saco un libro viejo, dejo el gamulán,
bocas que no tienen dientes de princesa,
ondas que no saben donde quedarán...
Quiero tu sonrisa, quiero tu mirada, quiero tu lectura, tu respiración.
Quiero las canciones, quiero las palabras, voy a tu promesa,
miro el corazón...
Cuando me desplumo se me va lo gallo,
no soy un completo,
medio miedo y vés,
pongo los acentos, comas a raudales,
vibro en los australes,
tiene amanecer...
Pinto de colores de una bienvenida,
fácil o suicida, rico al caminar,
ando por la noche sin la despedida,
miro en los bolsillos,
nada más
que dar.
Tengo una caricia de niño con beso,
traje un chocolate, causé sensación,
renuncié a la pasma de cargar con restos,
porque del arresto, me he zafado y voy...
Voy a las prisiones,
humo, Catamarca, quiebra el insolente, Misiones, y allá,
hago lo que quiero con cada palabra,
no es todo lo mucho,
no es tanto el quizás.
Caminemos libres, pisaremos hojas,
rotas plazas rojas nadarán con pan,
hoy que he trabajado, sin sudar he visto,
todo lo que es Cristo, cuando lo dejás.
Y me dió un abrazo, me pidió simpleza,
me dijo que esperé a que llegues vos,
porque la impaciencia causa el desacato,
lustro los zapatos, con la cara al sol...
Cambio de propuesta, Rusia está completa,
Vasili Kandinsky contra Superman,
gracias por prestarme estos diez minutos,
donde ví del brillo que hay en tu amistad...
viernes, 15 de julio de 2011
jueves, 14 de julio de 2011
Mate para la libertad - Un mat pour la liberté
Es metálico, su madera ha tomado gusto.
Sin hervirse; claro, sale el agua,
tiene garantías de calidad, tiene una calidez mórbida,
está quieto y cuando quiero, me besa, y yo a él, y él explota.
Voy a caminar de a poco, porque estoy descalzo,
llevo una infancia a su lado.
Desde la derecha, desde la izquierda,
desde dónde lo miremos.
Hubo una sintésis, en amistades formadas con él, formateadas así,
hubo largas horas de aprendizaje, otras de trabajo,
desilusiones, éxitos archivados, de jaques más o menos mates.
Se arrincona en el rincón Sur de la mesa, es un enlace,
y la palabra se vuelve densa, quizás perversa.
podría ser una más bien soleada.
Pero el negativismo de la fortaleza, me ha ganado.
¿Se entiende lo que digo,
es sólo pasajero esto que hago?
No lo sé. Quién hablará.
Todos opinan y duermen,
el vuelve a mi boca, yo a la de él.
Apuesto por una vida de significancia,
para que si es que existe tal sabiduria, me la den,
solamente para no sufrir, que es muy distante al sólo pasarla bien.
Pero él está ahí.
Y no le importa qué tenemos o tenés.
Él está ahí, hablando por la boca del burro,
diciendo lo que quiere y entonces,
él, que permanece, está ahí.
Acariciando las bestias dormidas,
sujetando la utopía de volverme adulto,
para que siempre calle.
Interseccionados.
En distintas maneras de besarlo.
Y no puedo dejar de sostener su mano,
porque si lo suelto cae.
Pero quiero guardar el secreto de su cadera boba,
de sus piernas aladas, de su imaginación, su historia,
y agradecerle a ustedes sanos contribuyentes.
Convencerme que lo he preparado para mí,
que lo he creado para mí,
(siempre con la ilusa idea de dártelo)
y devolver el ego estético,
en un extraño depósito de conformismo.
y eso.
Hoy es 14 de Julio.
Gracias Francia por todo lo que hiciste!
Aujourd'hui c'est le 14 juillet.
Merci la France par tout celui que tu as fait!
Sin hervirse; claro, sale el agua,
tiene garantías de calidad, tiene una calidez mórbida,
está quieto y cuando quiero, me besa, y yo a él, y él explota.
Voy a caminar de a poco, porque estoy descalzo,
llevo una infancia a su lado.
Desde la derecha, desde la izquierda,
desde dónde lo miremos.
Hubo una sintésis, en amistades formadas con él, formateadas así,
hubo largas horas de aprendizaje, otras de trabajo,
desilusiones, éxitos archivados, de jaques más o menos mates.
Se arrincona en el rincón Sur de la mesa, es un enlace,
y la palabra se vuelve densa, quizás perversa.
podría ser una más bien soleada.
Pero el negativismo de la fortaleza, me ha ganado.
¿Se entiende lo que digo,
es sólo pasajero esto que hago?
No lo sé. Quién hablará.
Todos opinan y duermen,
el vuelve a mi boca, yo a la de él.
Apuesto por una vida de significancia,
para que si es que existe tal sabiduria, me la den,
solamente para no sufrir, que es muy distante al sólo pasarla bien.
Pero él está ahí.
Y no le importa qué tenemos o tenés.
Él está ahí, hablando por la boca del burro,
diciendo lo que quiere y entonces,
él, que permanece, está ahí.
Acariciando las bestias dormidas,
sujetando la utopía de volverme adulto,
para que siempre calle.
Interseccionados.
En distintas maneras de besarlo.
Y no puedo dejar de sostener su mano,
porque si lo suelto cae.
Pero quiero guardar el secreto de su cadera boba,
de sus piernas aladas, de su imaginación, su historia,
y agradecerle a ustedes sanos contribuyentes.
Convencerme que lo he preparado para mí,
que lo he creado para mí,
(siempre con la ilusa idea de dártelo)
y devolver el ego estético,
en un extraño depósito de conformismo.
y eso.
Hoy es 14 de Julio.
Gracias Francia por todo lo que hiciste!
Aujourd'hui c'est le 14 juillet.
Merci la France par tout celui que tu as fait!
miércoles, 13 de julio de 2011
Sonrisa hacia la izquierda.
Te has caído dentro de los lugares en donde los permisos son la opción,
al lado mío nunca te gustó esperar, nunca quisiste alzar la mano,
quizás no era tan importante la opinión.
Te llamaba la atención mi espalda, a mi me gustaba tu cadera,
tan pretérito lo que te cuento, que un verso y otro; se guardan y se archivan,
se seleccionan, se detestan, se miran.
Al tiempo se ponen sepia como si la memoria tuviere ojos,
y estos una gelatina ámbar...
Saben todavía que al uno le falta el dos, saben claro, que es poesía,
que nada quiere escapar. Aquí, ya no tengo preguntas de verano,
ya no puedo preguntarle a la señorita.
A ella ya no le importa que yo levante la mano.
Entre sus piernas quedó mi delicada manera de leerle Dolina,
se fue bailando en una balanza perfecta, suspendida como las bailarinas de Degas,
sumergidas en mi mente, silenciadas, en tintineos.
¿Estaba enamorado?, se piensa como piensa el hombre,
no me gusta decirle tarde, prefiero decirle luego,
se asombró de oir lo dicho,
diga. ¿De verdad?
Arreciada mi costa, he puesto las maderas por sobre los postigos,
me guardo en soledad, sentado o mudo, y busco donde sabe ella,
que se ríe sutilmente hacia la izquierda,
dónde la busco a ella, por qué y ella lo sabe.
Y claro. Después de la tormenta, pondremos cable y otra lona,
daremos más apoyo a los cimientos,
y dado que la noche me convence,
es propicio, que la invite a dormir sueños.
Sin contactos. Claro.
Es una chispa de bronca la que me pegó en el ojo,
aturdiendo las más disparatadas formulaciones...
Pero ella me corrió las manos de la herida,
como quitando un envoltorio emocionada,
y me dió tanto amor de un solo golpe,
que está sano lo que ayer que sangraba en llagas...
Y el final es claro abierto como el cielo,
tiene estrellas,
sensaciones
y la luna,
ruido a olas, viento austral, rocas dispersas,
intenciones, emociones, y familias,
y si acaso, acostándote; me abrumas,
tiene plumas de zorzal,
y voz plomiza,
porque todo el mundo cambia y se me tuerce,
al fijarme que mi diestra es tu sonrisa.
De Degás
al lado mío nunca te gustó esperar, nunca quisiste alzar la mano,
quizás no era tan importante la opinión.
Te llamaba la atención mi espalda, a mi me gustaba tu cadera,
tan pretérito lo que te cuento, que un verso y otro; se guardan y se archivan,
se seleccionan, se detestan, se miran.
Al tiempo se ponen sepia como si la memoria tuviere ojos,
y estos una gelatina ámbar...
Saben todavía que al uno le falta el dos, saben claro, que es poesía,
que nada quiere escapar. Aquí, ya no tengo preguntas de verano,
ya no puedo preguntarle a la señorita.
A ella ya no le importa que yo levante la mano.
Entre sus piernas quedó mi delicada manera de leerle Dolina,
se fue bailando en una balanza perfecta, suspendida como las bailarinas de Degas,
sumergidas en mi mente, silenciadas, en tintineos.
¿Estaba enamorado?, se piensa como piensa el hombre,
no me gusta decirle tarde, prefiero decirle luego,
se asombró de oir lo dicho,
diga. ¿De verdad?
Arreciada mi costa, he puesto las maderas por sobre los postigos,
me guardo en soledad, sentado o mudo, y busco donde sabe ella,
que se ríe sutilmente hacia la izquierda,
dónde la busco a ella, por qué y ella lo sabe.
Y claro. Después de la tormenta, pondremos cable y otra lona,
daremos más apoyo a los cimientos,
y dado que la noche me convence,
es propicio, que la invite a dormir sueños.
Sin contactos. Claro.
Es una chispa de bronca la que me pegó en el ojo,
aturdiendo las más disparatadas formulaciones...
Pero ella me corrió las manos de la herida,
como quitando un envoltorio emocionada,
y me dió tanto amor de un solo golpe,
que está sano lo que ayer que sangraba en llagas...
Y el final es claro abierto como el cielo,
tiene estrellas,
sensaciones
y la luna,
ruido a olas, viento austral, rocas dispersas,
intenciones, emociones, y familias,
y si acaso, acostándote; me abrumas,
tiene plumas de zorzal,
y voz plomiza,
porque todo el mundo cambia y se me tuerce,
al fijarme que mi diestra es tu sonrisa.
De Degás
martes, 12 de julio de 2011
Mezcla
Es de mañana de nuevo, hay olor a conquistas,
es raro pensar que esto ya ha sido escrito,
me someto al descontrol, un poco, permanezco despierto,
me encuentro muy lejano de aquello que he dormido.
Me recompuse con la palabra mezcla, me sedujo la canción que generó la dicción.
Una y otra vez, repito; mezcla, de nuevo, mezcla. No puede repetirse más. Oí.
Es la piel que se contrajo buscando un dueño, una solución pasmosa,
es una mano que recorrió el todo generando el enfásis,
es una sección que no quiere permitir ser descubierta.
Es la antesala del miedo, es el amor, y después el extásis.
Desde la cama, cuando la cama es uno. Hasta la cama si es dos.
Hasta la aurora, fugitivo de todo imaginario.
Violento, descansado, sometido, descangallado.
Fluido como el tango, podrido como el queso azul,
añejado, distinguido, de etiqueta.
Y claro una mente humana,
detrás una conciencia dividida.
De repente un túnel, Sábato renegando en trámites que lo aquejan y lo alejan,
permanece la resistencia, los volúmenes altos de televisores encendidos,
y yo me estaré quedando sordo creo, porque no te escucho,
vos me hablás y me hablás, movés la boca cerca mío,
y yo,
yo no te escucho.
Pero no te sientas mal,
no es mala conducta,
es una forma de combatir al mundo.
Yo no te escucho.
Exploto desde acá, combato desde acá,
las explosiones que nacen en mi corazón,
cuando Dios golpea el metal de estas teclas,
cuando decide crear esto que se crea adentro mío,
y largarlo así, parirlo así. Visceral.
Con sangre, con sudor, con lágrimas.
Conquistador.
Soberbio.
Altivo.
Para morir. Sale a morir.
Porque para permanecer hay que morir.
Una dignidad que ni apenas conocés,
porque tu construcción es siempre la de caer bien.
Y de esa manera genuflexa, nadie es martir,
ningún potencial se libera.
Lo viejo debe morir. Nacer lo nuevo.
Así darle paso y curso a la mañana.
Asumir que uno lo único que quiere es la poesía,
y desear que no se entienda a simple vista,
sino que al repetir,
como la palabra; mezcla,
vaya apareciendo escurridiza la consigna.
No mejorará jamás aquello que no ha empeorado.
...
"La vida de los hombres se centraba en valores espirituales hoy casi en desuso, como la dignidad, el desinterés, el estoicismo del ser humano frente a la diversidad. Estos grandes valores espirituales, como la honestidad, el honor, el gusto por las cosas bien hechas, el respeto por los demás, no eran algo excepcional, se los hallaba en la mayoría de las personas." Ernesto Sábato - La Resistencia.
Paul Signac - Saint-Tropez
es raro pensar que esto ya ha sido escrito,
me someto al descontrol, un poco, permanezco despierto,
me encuentro muy lejano de aquello que he dormido.
Me recompuse con la palabra mezcla, me sedujo la canción que generó la dicción.
Una y otra vez, repito; mezcla, de nuevo, mezcla. No puede repetirse más. Oí.
Es la piel que se contrajo buscando un dueño, una solución pasmosa,
es una mano que recorrió el todo generando el enfásis,
es una sección que no quiere permitir ser descubierta.
Es la antesala del miedo, es el amor, y después el extásis.
Desde la cama, cuando la cama es uno. Hasta la cama si es dos.
Hasta la aurora, fugitivo de todo imaginario.
Violento, descansado, sometido, descangallado.
Fluido como el tango, podrido como el queso azul,
añejado, distinguido, de etiqueta.
Y claro una mente humana,
detrás una conciencia dividida.
De repente un túnel, Sábato renegando en trámites que lo aquejan y lo alejan,
permanece la resistencia, los volúmenes altos de televisores encendidos,
y yo me estaré quedando sordo creo, porque no te escucho,
vos me hablás y me hablás, movés la boca cerca mío,
y yo,
yo no te escucho.
Pero no te sientas mal,
no es mala conducta,
es una forma de combatir al mundo.
Yo no te escucho.
Exploto desde acá, combato desde acá,
las explosiones que nacen en mi corazón,
cuando Dios golpea el metal de estas teclas,
cuando decide crear esto que se crea adentro mío,
y largarlo así, parirlo así. Visceral.
Con sangre, con sudor, con lágrimas.
Conquistador.
Soberbio.
Altivo.
Para morir. Sale a morir.
Porque para permanecer hay que morir.
Una dignidad que ni apenas conocés,
porque tu construcción es siempre la de caer bien.
Y de esa manera genuflexa, nadie es martir,
ningún potencial se libera.
Lo viejo debe morir. Nacer lo nuevo.
Así darle paso y curso a la mañana.
Asumir que uno lo único que quiere es la poesía,
y desear que no se entienda a simple vista,
sino que al repetir,
como la palabra; mezcla,
vaya apareciendo escurridiza la consigna.
No mejorará jamás aquello que no ha empeorado.
...
"La vida de los hombres se centraba en valores espirituales hoy casi en desuso, como la dignidad, el desinterés, el estoicismo del ser humano frente a la diversidad. Estos grandes valores espirituales, como la honestidad, el honor, el gusto por las cosas bien hechas, el respeto por los demás, no eran algo excepcional, se los hallaba en la mayoría de las personas." Ernesto Sábato - La Resistencia.Paul Signac - Saint-Tropez
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