No es un relato que mi manto se encuentre para cocinar la ropa,
no quiero hervir las telas que cubren lo mío,
para que la cuestión poco a poco, no se te derrame,
para que no se esfume, para que no se evapore.
Serás, en tiempo y forma lo que debes ser. No más. Ni menos. Un hermano.
Eso es todo.
Él no permitirá que tu paso rompa condiciones, ni que la palma de tu mano desvíe tu curso.
Cerrará los ojos, gritará tu nombre, dará su opinión. Te va a amar.
Como nadie te ha amado nunca.
Podrías permitirme enamorarme de la idea aunque más no sea.
Algún que otro incrédulo de por ahí, dirá... ¿Sí total...?
Cada día tu paciencia me mejora, lo puedo sentir,
no es tan sólo una apariencia,
empieza desgastando las relaciones, para renovarlas,
trabaja con tus cosas, y él las deja nuevas,
es tan íntimo,
es tan privado,
que hay momentos que te sentís loco,
mirás que todo entorno a vos sigue en el tiempo,
y vos, vivís un éter, estás así,
cómo "flashando"...
Pero es más profundo el curso, es más complejo comprender los resultados,
no sólo se trata de parir los verbos, anuncia una demanda en cada predicado.
Estrofa tras estrofa, palabra tras palabras,
el mundo se te anuncia,
trabaja sobre el alma,
y el alma y la poesía,
y el alma y la apariencia,
y el alma y los dolores,
y el alma y la demencia,
y el silencio.
De pronto, todo se encoge,
la creación te celebra.
¡Santo!
Y hace, suavemente y sin forzar que te apartes.
Porque querés creer y no podés.
Porque querés entender para creer. Y me pasa.
Pero.
Es él.
Viene porque lo buscaste, llega porque lo has llamado.
Te está diciendo que nada hizo tan completo como a vos.
Que en nada puso tanto amor como en ahora.
Y el calor, suave distancia que se guarda de la temperatura.
Anuncia una trompeta.
¡Ea! Vienen los otros jóvenes, los que quieren estar sanos.
Los que quieren ser libres, los que buscan ser santos.
Y al salir, cuando se comprende lo verdaderamente histórico de todo esto,
cuando es un complejo amor el que se te relata,
cuando no se trata de entender el libro,
sino que la milonga ocurre en la vida santa.
Errar es toda la repugnancia que conozco.
Ya no puedo mentirle a mi corazón,
porque anuncia un amanecer,
con un sol tan abrazador y cercano.
Que mañana seremos nuevos hombres,
porque mañana seremos, en su tiempo, hermanos.
domingo, 31 de julio de 2011
sábado, 30 de julio de 2011
Uno
Uno debe de tener un proyecto. Uno debe tener una meta.
Uno debe saber lo que quiere. Uno debe conocer dicha ambición.
Uno.
Uno no hace las cosas para uno.
Uno.
Uno tiene un temor bárbaro de que lo agarren entre dos, o tres, o más,
uno solo que camina, uno que llora.
Uno, solamente, uno dió algo a cambio de algo tuyo,
uno, sólo uno. Dos, ocho, sesentaycuatro no, no, esos no. Uno fue. Hubo y hay uno.
Uno, uno pidió por vos, uno, uno luchó y uno lucha.
Uno sangró. Uno fue humillado.
Uno.
No más que uno. Uno. Uno que conoció el amor, uno que lo conoce, lo concede.
Uno sabe que el amor no es un lugar, sin embargo lo busca en los lugares,
uno cree que si la casa es linda, amará a la casa, y la casa lo amará a uno,
pero la casa no es uno, sino, que es el resultado la casa de lo que uno hace. No más. Uno.
Uno escribe. Uno pinta.
Uno canta.
Uno sueña, uno se estropea.
Uno se equivoca.
Uno llora.
Uno.
Uno.
Uno mira al techo.
Uno.
Uno.
Uno cierra los ojos fuertes, piensa en una oración,
dice, "si existís hacé esto o aquello", pensando que uno, da directivas verbales a la creación.
Uno es tan estúpido que a veces cuando habla de eso,
cree embolsar en uno la razón. Uno. Uno.
Uno debería permitir que transcurra el tiempo.
Uno debería meter los pies en el río.
El cuerpo en el río.
La lepra se irá en el río.
No es la lepra de ocho, ni de treinta y siete. La lepra es de uno.
Uno sólo a veces manda un igual, uno a veces necesita explicarnos,
cómo es esto o aquello de nosotros.
Uno se sienta a escuchar. Uno se propone aprender.
Uno piensa... ¿Para que volvernos más sabios si sabemos que uno tiene los días contados,
porque que no sepamos cuándo, no significa que no transcurre la arena del reloj...?
Puntos suspensivos para uno...
En fin.
Uno.
Es duro. Uno. Sólo uno.
Uno salió de un lugar para irse a otro.
Uno salió de donde importaban cientos y miles,
para afirmar a uno.
Está en los planes ser uno.
Lo más hermoso es ser uno mismo.
La vida se pierde por ser uno mismo.
La vida es hermosa. Y a veces no es de uno.
Uno, mira el sol, todo resulta fantástico.
Puede ver el sol detrás de tamaños nubarrones invernales.
Uno tiene imaginación. Mucha.
Uno crea con una costilla a Dos,
y uno es concebido a través de la arcilla.
Uno recibe cosquillas de Dios.
Uno percibe caricias...
Uno.
Uno debería agradecer que el mayor y el anular disparen,
amor que se trastorna en palabras.
Celebrar todos aquellos unos ajenos, alegrarse,
porque uno conoció a ocho, doce a noventa y siete.
Sorprenderse.
¡Oh. Qué bueno eres! Uno. ¡Uno eres tan amable!
De uno es la gloria después de todo...
Uno busca en el cielo del sol, la presencia cenital de la luna,
uno busca amor claro, porque la rima es fácil para uno,
y es obvio, uno necesita a una.
Como prioridad, en la lista de tareas. Subrayo, me rasuro, escribo.
Uno, dos puntos, "Uno debe de tener un proyecto. Uno debe tener una meta.
Uno debe saber lo que quiere. Uno debe conocer dicha ambición."
Uno debe saber lo que quiere. Uno debe conocer dicha ambición.
Uno.
Uno no hace las cosas para uno.
Uno.
Uno tiene un temor bárbaro de que lo agarren entre dos, o tres, o más,
uno solo que camina, uno que llora.
Uno, solamente, uno dió algo a cambio de algo tuyo,
uno, sólo uno. Dos, ocho, sesentaycuatro no, no, esos no. Uno fue. Hubo y hay uno.
Uno, uno pidió por vos, uno, uno luchó y uno lucha.
Uno sangró. Uno fue humillado.
Uno.
No más que uno. Uno. Uno que conoció el amor, uno que lo conoce, lo concede.
Uno sabe que el amor no es un lugar, sin embargo lo busca en los lugares,
uno cree que si la casa es linda, amará a la casa, y la casa lo amará a uno,
pero la casa no es uno, sino, que es el resultado la casa de lo que uno hace. No más. Uno.
Uno escribe. Uno pinta.
Uno canta.
Uno sueña, uno se estropea.
Uno se equivoca.
Uno llora.
Uno.
Uno.
Uno mira al techo.
Uno.
Uno.
Uno cierra los ojos fuertes, piensa en una oración,
dice, "si existís hacé esto o aquello", pensando que uno, da directivas verbales a la creación.
Uno es tan estúpido que a veces cuando habla de eso,
cree embolsar en uno la razón. Uno. Uno.
Uno debería permitir que transcurra el tiempo.
Uno debería meter los pies en el río.
El cuerpo en el río.
La lepra se irá en el río.
No es la lepra de ocho, ni de treinta y siete. La lepra es de uno.
Uno sólo a veces manda un igual, uno a veces necesita explicarnos,
cómo es esto o aquello de nosotros.
Uno se sienta a escuchar. Uno se propone aprender.
Uno piensa... ¿Para que volvernos más sabios si sabemos que uno tiene los días contados,
porque que no sepamos cuándo, no significa que no transcurre la arena del reloj...?
Puntos suspensivos para uno...
En fin.
Uno.
Es duro. Uno. Sólo uno.
Uno salió de un lugar para irse a otro.
Uno salió de donde importaban cientos y miles,
para afirmar a uno.
Está en los planes ser uno.
Lo más hermoso es ser uno mismo.
La vida se pierde por ser uno mismo.
La vida es hermosa. Y a veces no es de uno.
Uno, mira el sol, todo resulta fantástico.
Puede ver el sol detrás de tamaños nubarrones invernales.
Uno tiene imaginación. Mucha.
Uno crea con una costilla a Dos,
y uno es concebido a través de la arcilla.
Uno recibe cosquillas de Dios.
Uno percibe caricias...
Uno.
Uno debería agradecer que el mayor y el anular disparen,
amor que se trastorna en palabras.
Celebrar todos aquellos unos ajenos, alegrarse,
porque uno conoció a ocho, doce a noventa y siete.
Sorprenderse.
¡Oh. Qué bueno eres! Uno. ¡Uno eres tan amable!
De uno es la gloria después de todo...
Uno busca en el cielo del sol, la presencia cenital de la luna,
uno busca amor claro, porque la rima es fácil para uno,
y es obvio, uno necesita a una.
Como prioridad, en la lista de tareas. Subrayo, me rasuro, escribo.
Uno, dos puntos, "Uno debe de tener un proyecto. Uno debe tener una meta.
Uno debe saber lo que quiere. Uno debe conocer dicha ambición."
viernes, 29 de julio de 2011
531 - Terminal Pompeya La Perla Libertad
Qué fríos los zapatos con medias de vestir, qué lindo es el reflejo,
mi mirada viene en la cuneta de la avenida, y la gente se estampa contra el vidrio,
ellos no me miran,
yo escondido en esa imágen,
solamente los observo.
Miro el detalle de sus nucas complicadas,
sus cabezas traen tormentas económicas,
tristezas, alegrías, precios, pagos, deudas, canciones,
algunos, los más enajenados, duermen, y la tos,
me obliga a mirarlos.
¿Sabrán que de ese viaje nacería esto?
¿Habré ido sentado al lado de un hombre feliz?
Qué contagio espiritual me dió este material para que lo vuelva prosa,
ellos sabrían que yo los iba a inmortalizar anonimamente,
que ellos se volverían poesía,
aún con sus fealdades, serán bellos de este modo para siempre...
¿Podrán entender que mañana, o un día, se van a encontrar con alguien que los detalló,
así, con cuidado, con su ropa cuidadosa,
con su crema para manos,
o con su rimmel?
O si solamente me dieran un beso. O si se facilitase el todo.
Si ellos pudieren ser congéneres habitacionales,
y la libertad augure, su misión de amparo.
Si la felicidad fuese el puente.
Sabrían que tengo un elemento,
uno, al menos, que me vuelve distinto,
cuando quiero igualarlos...
Renuevo lindo eres, suave, cálido,
sonrisa que a mí mismo viene,
que descansa en Pablo.
Renuevo, de pasión agradecida,
sentado, mirando sus nuncas,
acariciando sus siempres,
observándoles, con este silencio hablado,
el corazón desde la nuca.
Y una fuerza me propone que dispare,
porque gime la salva que el mortero pronto eleva,
son fracciones de pasión apasionada entre las alas,
ya no me interesa, pronto estaré lejos, ya será la selva,
aunque bajo,
descendiendo impronta,
y estoy en esta esquina natural y de barro,
preparo el café lento,
desayuno lerdo,
pienso en tantas cosas,
me acomodo el carro.
Arriba, que me voy, al frente los caballos,
detrás la historia hermosa,
más lejos los fracasos,
sus nucas, tan preciosas,
el timbre,
y un me bajo.
mi mirada viene en la cuneta de la avenida, y la gente se estampa contra el vidrio,
ellos no me miran,
yo escondido en esa imágen,
solamente los observo.
Miro el detalle de sus nucas complicadas,
sus cabezas traen tormentas económicas,
tristezas, alegrías, precios, pagos, deudas, canciones,
algunos, los más enajenados, duermen, y la tos,
me obliga a mirarlos.
¿Sabrán que de ese viaje nacería esto?
¿Habré ido sentado al lado de un hombre feliz?
Qué contagio espiritual me dió este material para que lo vuelva prosa,
ellos sabrían que yo los iba a inmortalizar anonimamente,
que ellos se volverían poesía,
aún con sus fealdades, serán bellos de este modo para siempre...
¿Podrán entender que mañana, o un día, se van a encontrar con alguien que los detalló,
así, con cuidado, con su ropa cuidadosa,
con su crema para manos,
o con su rimmel?
O si solamente me dieran un beso. O si se facilitase el todo.
Si ellos pudieren ser congéneres habitacionales,
y la libertad augure, su misión de amparo.
Si la felicidad fuese el puente.
Sabrían que tengo un elemento,
uno, al menos, que me vuelve distinto,
cuando quiero igualarlos...
Renuevo lindo eres, suave, cálido,
sonrisa que a mí mismo viene,
que descansa en Pablo.
Renuevo, de pasión agradecida,
sentado, mirando sus nuncas,
acariciando sus siempres,
observándoles, con este silencio hablado,
el corazón desde la nuca.
Y una fuerza me propone que dispare,
porque gime la salva que el mortero pronto eleva,
son fracciones de pasión apasionada entre las alas,
ya no me interesa, pronto estaré lejos, ya será la selva,
aunque bajo,
descendiendo impronta,
y estoy en esta esquina natural y de barro,
preparo el café lento,
desayuno lerdo,
pienso en tantas cosas,
me acomodo el carro.
Arriba, que me voy, al frente los caballos,
detrás la historia hermosa,
más lejos los fracasos,
sus nucas, tan preciosas,
el timbre,
y un me bajo.
jueves, 28 de julio de 2011
Romper el vaso
El día de la ausencia, las mil generaciones,
este loco momento de la renuncia,
lo encontré todo golpeado, casi moribundo,
ahí en un rinconcito escondido de la infancia,
sufría mi amor propio, con su orgullo y su soberbia...
Esta canción que no quiere una guitarra,
los embalses, las nociones, las conciencias...
La información del menudo. El dolor. Precioso.
Entonces, casi al borde de la verdad,
la hermosura, se encargó de levantarla, la piedad,
el olor a plástico quemado, la basura,
el humo que se va.
Mostrándote la peor cara del abandono,
el humo se retira de forma indiferente,
como saciado de dejar la muerte monóxida dónde pisa.
Te decía,
mi amor propio,
contrario a mi alegría,
dispuesto a acribillarme,
sediento de venganza,
certero, detestable.
Renuncia.
La he encontrado en algún hueco de mis sueños.
Ha sido desaprobado por mi espíritu. Ya no puede torcerme el brazo.
Ya no puede encasillarme.
Qué linda es la libertad, que siempre está como nueva.
Siempre que uno encuentre sin orgullo una verdad,
es como la canción clara, la que pide ayuda, la que ama a la guitarra,
la que es como el agua fresca, la del caudal vivo,
el misterio mismo. Sin promociones forzadas,
totalmente de milagro.
Qué linda es la sorpresa, la que no se entiende,
qué linda la palabra que nieva en medio del Ecuador,
qué hermosa es la presencia de Dios en mi vida.
Mi Dios de robocop, mi Dios de aguamarina,
mi Dios de formas locas, mi Dios que no asesina.
Aborto es detestable, aborto es insolencia,
aborto es cobardía,
aborto es impotencia,
la vida es un regalo, seguro alguien la quiere,
es tonto sorprendernos, odiando a las mujeres...
[es una cosa que vino del exterior de mi mismo]
Si permitiese aún caer el velo de mis ojos,
dónde más puedo no ver que me transforma este regalo...
Es todo lo que quiero, es absoluto,
es una charla virtual con Claudio,
es un secreto que publica y toca la trompeta de mi corazón, con Anahí y Germán,
es un abrazo de Carla, es un beso de Joaquín,
es un mensaje de Facebook,
es un momento social, que imprime,
como preparando revolucionarios,
momentos de novedades de cambio.
Bienvenido a mi vida Jesús,
es la amistad con Juan, es el enojo de Daniel.
Es la mirada de Sofía, es el recuerdo de Belén,
es el nombre de los nombres,
que impacta como de un flechazo,
para mostrarme, que todo este amor,
y toda esta vida que recibo,
es ajena, es amor, y es de regalo.
El alfararero decidió romper mis ojos,
decidió despues romper, romper el vaso.
este loco momento de la renuncia,
lo encontré todo golpeado, casi moribundo,
ahí en un rinconcito escondido de la infancia,
sufría mi amor propio, con su orgullo y su soberbia...
Esta canción que no quiere una guitarra,
los embalses, las nociones, las conciencias...
La información del menudo. El dolor. Precioso.
Entonces, casi al borde de la verdad,
la hermosura, se encargó de levantarla, la piedad,
el olor a plástico quemado, la basura,
el humo que se va.
Mostrándote la peor cara del abandono,
el humo se retira de forma indiferente,
como saciado de dejar la muerte monóxida dónde pisa.
Te decía,
mi amor propio,
contrario a mi alegría,
dispuesto a acribillarme,
sediento de venganza,
certero, detestable.
Renuncia.
La he encontrado en algún hueco de mis sueños.
Ha sido desaprobado por mi espíritu. Ya no puede torcerme el brazo.
Ya no puede encasillarme.
Qué linda es la libertad, que siempre está como nueva.
Siempre que uno encuentre sin orgullo una verdad,
es como la canción clara, la que pide ayuda, la que ama a la guitarra,
la que es como el agua fresca, la del caudal vivo,
el misterio mismo. Sin promociones forzadas,
totalmente de milagro.
Qué linda es la sorpresa, la que no se entiende,
qué linda la palabra que nieva en medio del Ecuador,
qué hermosa es la presencia de Dios en mi vida.
Mi Dios de robocop, mi Dios de aguamarina,
mi Dios de formas locas, mi Dios que no asesina.
Aborto es detestable, aborto es insolencia,
aborto es cobardía,
aborto es impotencia,
la vida es un regalo, seguro alguien la quiere,
es tonto sorprendernos, odiando a las mujeres...
[es una cosa que vino del exterior de mi mismo]
Si permitiese aún caer el velo de mis ojos,
dónde más puedo no ver que me transforma este regalo...
Es todo lo que quiero, es absoluto,
es una charla virtual con Claudio,
es un secreto que publica y toca la trompeta de mi corazón, con Anahí y Germán,
es un abrazo de Carla, es un beso de Joaquín,
es un mensaje de Facebook,
es un momento social, que imprime,
como preparando revolucionarios,
momentos de novedades de cambio.
Bienvenido a mi vida Jesús,
es la amistad con Juan, es el enojo de Daniel.
Es la mirada de Sofía, es el recuerdo de Belén,
es el nombre de los nombres,
que impacta como de un flechazo,
para mostrarme, que todo este amor,
y toda esta vida que recibo,
es ajena, es amor, y es de regalo.
El alfararero decidió romper mis ojos,
decidió despues romper, romper el vaso.
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