Condiciones temporales, un flequillo que derrite la nieve,
es rubia, su cabello es negro,
y acaricia su espalda,
las gotas de agua son absorvidas muy lentamente,
entonces, mi oración se perturba,
mi poesía se rompe.
Miro que el tiempo tiene cuestiones que hablan de su risa.
La rompo porque no es muy clara, se esconde, se renueva, se afana,
y Él viene, y la toma del brazo y se la lleva,
y yo miro la escena.
Ella se va volando, se vuelve fugaz, se aproxima al éxtasis,
y ese es un estado, que se sabe es inconexo y no puede permanecer unido.
Yo soy un momento de paz, soy una sonrisa con garantía de lágrima,
soy una solución para la tos, un té cuando nos prepara una trampa el frío,
una sangre humana para transferirte, un abrazo, un tapado, un amigo,
bien podrías aprender que una respuesta,
se prepara con un mensaje, la voz lo convierte en ruido...
Yo he sido transformado o de momento lo estoy siendo,
tiemblo durante la noche, tiemblo, pero no es el miedo el que lo genera,
es el huracán que me visita cuando la poesía me convierte en viento,
viento audaz,
viento limpio,
soplo viento,
cuando no me basto con diez dedos para amarlo, y mi voz lo saluda,
y tiemblo.
Tiemblo.
Tiemblo, como un padre que se acurruca en el abrazo lastimado de un hijo,
tiemblo, como la imagen cuando el llanto nos derrama.
Tiemblo, como tiembla el alma cuando se encuentra al amigo.
Tiemblo, porque desciende la ansiedad, llega la paciencia, y digo...
Digo que lo leas de nuevo.
Digo que suspires profundamente entre los puntos o las comas,
digo que no renuncies a la vida, te digo,
yo te digo que hay un Dios que nos perdona,
digo que tengo un motivo, digo que tengo memoria.
Digo...
Me tiembla la panza cuando lo digo.
Lo grito.
Lo digo.
Qué hermoso momento tu abrazo. Qué hermoso momento es un hijo.
Qué hermosa es la tarde pasando, qué hermoso vivir un domingo,
que linda es la vida, que ahora,
faltando momentos vivibles,
se sueña la Fé que faltaba,
la Fé que construye imposibles.
Ojalá que creas que un día, todo esto será de papel,
ojalá que un día vos tiembles, ojalá que un día vos digas,
ojalá que un día vos ames, ojalá que entregues tu vida.
Ojalá, Ojalá de Ojaláes,
Ojalá, Ojalá tu sonrisa...
"Un message serait beau, serait beau. Toute la création a été faite dans six jours, et le septième s'est reposé..."
domingo, 7 de agosto de 2011
sábado, 6 de agosto de 2011
Crónicas ("debe ser divina entonces...")
Sos dificil, porque en estos años escuchaste todas las palabras que hay y aún,
por que por ser vos misma me diste una ilusión en un envase que puede parecer perecedero.
No quiero resultarte una emoción, no sé si tengo nafta para más,
no sé si soy real o verdadero.
Sos dificil.
Pensé que me iba a resultar más fácil menospreciar el oprobio,
combatir al miedo.
A tus manos, con siete anillos de marcar distancia, para adivinar ninguno,
con amor de tiempos que me anuncien puentes,
a razón preciosas, manos tibias, suaves, de lugar de ahora,
de canción y mezcla de rubí y topacio.
Solamente la poesía en un patín.
Dónde pongo la garganta, subo la nota, y canto,
pensé que iba a ser más fácil admirarte,
pensé que tu ilustración de muecas y facciones rosas,
me dejarían puertos de ilusión sin rocas,
que me anuncien antes, que llegando, he vuelto...
He vuelto y en tu distancia de permiso rompo,
porque soy un perro que no tiene dueño,
porque soy un árbol que nunca dió frutos,
porque tengo el tango, porque lo conozco,
porque tengo un tango, la palabra un sueño.
Y claro, mordí.
Seguro.
Puse mi boca para ver si mis labios se iban en una insolente e invernal canción y ahora,
te respeto tanto.
Me quedé tan chico a mi mismo, que ahora,
ahora busco en la inocencia,
ahora en la conducta, ahora en la conciencia.
Te doy una palabra,
y en otro lugar, más cerca nuestro.
Se da la misma.
Mientras yo dije doce, alguien dijo once,
y todo un pueblo se levantó de obreros a construir por fé,
el capítulo anterior de nuestras vidas cuando,
cuando todas nuestras vidas duraron cinco horas.
Y un igualar de apuro la construía a lo loco.
Cuando fuí un señor, por el respeto, por el amor, resultaste ser una señora,
y claro, agarro viaje y voy, y me subo al molino.
Y soplo, y un soplido de huracán, me pone en tu lugar de primavera.
Como si fueras eterna como una mariposa, imposible como la duradera.
Y te dice basta.
Basta pero nunca.
Basta pero ahora.
Y está cruda.
Y sale a chorros, y tengo la facilidad de suplicarte, que me humillo,
que es verdad, que nada y siempre, y todo o nada, o nada y solo,
tu sonrisa,
va,
a la nada,
va conquistando la luna que no ví por el momento,
la patria que auguré, que dí de a partos,
la pasión de ahora, que a las dos menos cuarto.
Yo frente a mi pared de madera,
buscándote en la primera línea,
ahora.
Ahora grito en el silencio de los tres audífonos,
un segundo más tú dónde estás...
Un segundo más el dedo enroscado como los reglones,
en un beso que guarda tu buenos días de a primero,
y es seis de agosto y seis, yo me animo a describir la crónica del cielo.
Apiru, hacedor de ladrillos,
formador de barro con que el mismo barro,
levantó paredes tan piramidales,
que hasta el nunca es cuando. Porque todo ahora.
Que mi nada es cuento. Que es poesía sola.
Y la estrella fuistes vos, sentada en el centro.
Corrida. De focos, de lugares, de perfumes.
Y no es para que lo tomes de forma literal,
porque yo soy el Mar Rojo, y vos la vara.
Yo podría dividirme para cumplir tu deseo más insospechable.
Pero antes, te daría la ocasión,
te daria la porción,
de que me mirés, entonces más después de que me hables.
Y claro.
Suena lindo.
¿O qué sé yo?
Cada cosa es la poesía impracticable.
Y estás vos, sentada, mirándome con un ojo que está lleno de lugares.
Y yo.
Te doy la espalda, en cuero, porque me voy a buscarte.
No sé.
Tengo esquinas que silbaban tu canción.
Tengo choques en la historia de tus calles.
Tengo todo sin tener ni una razón.
Tengo todas las palabras impensables...
Tengo solamente tu perdón.
Tengo solamente que me hables.
por que por ser vos misma me diste una ilusión en un envase que puede parecer perecedero.
No quiero resultarte una emoción, no sé si tengo nafta para más,
no sé si soy real o verdadero.
Sos dificil.
Pensé que me iba a resultar más fácil menospreciar el oprobio,
combatir al miedo.
A tus manos, con siete anillos de marcar distancia, para adivinar ninguno,
con amor de tiempos que me anuncien puentes,
a razón preciosas, manos tibias, suaves, de lugar de ahora,
de canción y mezcla de rubí y topacio.
Solamente la poesía en un patín.
Dónde pongo la garganta, subo la nota, y canto,
pensé que iba a ser más fácil admirarte,
pensé que tu ilustración de muecas y facciones rosas,
me dejarían puertos de ilusión sin rocas,
que me anuncien antes, que llegando, he vuelto...
He vuelto y en tu distancia de permiso rompo,
porque soy un perro que no tiene dueño,
porque soy un árbol que nunca dió frutos,
porque tengo el tango, porque lo conozco,
porque tengo un tango, la palabra un sueño.
Y claro, mordí.
Seguro.
Puse mi boca para ver si mis labios se iban en una insolente e invernal canción y ahora,
te respeto tanto.
Me quedé tan chico a mi mismo, que ahora,
ahora busco en la inocencia,
ahora en la conducta, ahora en la conciencia.
Te doy una palabra,
y en otro lugar, más cerca nuestro.
Se da la misma.
Mientras yo dije doce, alguien dijo once,
y todo un pueblo se levantó de obreros a construir por fé,
el capítulo anterior de nuestras vidas cuando,
cuando todas nuestras vidas duraron cinco horas.
Y un igualar de apuro la construía a lo loco.
Cuando fuí un señor, por el respeto, por el amor, resultaste ser una señora,
y claro, agarro viaje y voy, y me subo al molino.
Y soplo, y un soplido de huracán, me pone en tu lugar de primavera.
Como si fueras eterna como una mariposa, imposible como la duradera.
Y te dice basta.
Basta pero nunca.
Basta pero ahora.
Y está cruda.
Y sale a chorros, y tengo la facilidad de suplicarte, que me humillo,
que es verdad, que nada y siempre, y todo o nada, o nada y solo,
tu sonrisa,
va,
a la nada,
va conquistando la luna que no ví por el momento,
la patria que auguré, que dí de a partos,
la pasión de ahora, que a las dos menos cuarto.
Yo frente a mi pared de madera,
buscándote en la primera línea,
ahora.
Ahora grito en el silencio de los tres audífonos,
un segundo más tú dónde estás...
Un segundo más el dedo enroscado como los reglones,
en un beso que guarda tu buenos días de a primero,
y es seis de agosto y seis, yo me animo a describir la crónica del cielo.
Apiru, hacedor de ladrillos,
formador de barro con que el mismo barro,
levantó paredes tan piramidales,
que hasta el nunca es cuando. Porque todo ahora.
Que mi nada es cuento. Que es poesía sola.
Y la estrella fuistes vos, sentada en el centro.
Corrida. De focos, de lugares, de perfumes.
Y no es para que lo tomes de forma literal,
porque yo soy el Mar Rojo, y vos la vara.
Yo podría dividirme para cumplir tu deseo más insospechable.
Pero antes, te daría la ocasión,
te daria la porción,
de que me mirés, entonces más después de que me hables.
Y claro.
Suena lindo.
¿O qué sé yo?
Cada cosa es la poesía impracticable.
Y estás vos, sentada, mirándome con un ojo que está lleno de lugares.
Y yo.
Te doy la espalda, en cuero, porque me voy a buscarte.
No sé.
Tengo esquinas que silbaban tu canción.
Tengo choques en la historia de tus calles.
Tengo todo sin tener ni una razón.
Tengo todas las palabras impensables...
Tengo solamente tu perdón.
Tengo solamente que me hables.
viernes, 5 de agosto de 2011
El nono
Es una postal con al menos ochenta años, hace foco sobre una cara desconocida,
sobre un joven que creía distinto a mí, que pensaba distinto a mí,
es la estampa de alguien que luego conocí...
¿Qué cómo lo conocí?... Pude conocerlo hasta ver su finitud,
pude conocerlo hasta el rincón de su bigote, hasta su canción de cuna.
Hasta su abrazo manso, hasta el largo de sus uñas,
y le debo, tanto le debo, la pasión por Boca Juniors,
y le debo conocer a un tal Madurga...
Le debo el tango, a D´Arienzo,
le debo el sol y más de una noche de murga,
le debo los nombres propios de mí familia,
y el Perdón por ofenderlo alguna tarde de verano,
cansado y viejo ya, apoyado, todo, en un sector clausurado de la memoria...
Resucita esta mañana.
Sin vivir... Es Don Alfredo...
Le debo tanto, que si lo pienso todavía,
todavía estoy a tiempo,
aún puedo pagarle, así. Honrándolo.
Si lo voy a buscar adentro, si lo rescato esta mañana del Seol,
si Dios me dejara tocarle la mano,
acariciarle...
Decirle: "Viejo, vamos que salimos..."
Esperar su paso chueco, herencia cruda, su bicicleta.
Su Derby Suave Corto.
Su voz. ¿A dónde estás Viejo, por qué cantan los jilgueros...?
Pero está vivo en mi vida como un ejemplo,
está vivo en mi cabeza de recuerdos, de trinchetas y revistas de banquito,
está en las medias suelas, en la galería, en las medias horas,
en la calesita de la vuelta, en el vinito con soda para nietos,
en el puchero del mediodía hirviendo a todo vapor,
cantando canzionetas que hacían compás con el lavarropas,
en el delantal, en el uso descuidado de sus herramientas...
Pobrecito el albañil... Esa era su canción...
Así suspiré su trabajo de zapatero...
Sus herramientas.
Qué tesoro que pugna en retratar mi mente.
Si sólo soy lo que él hizo que sea.
Si soy beso de su boca, idea de su idea.
Mano de su mano.
Carne hecha de carne.
Gracias nono querido, gracias por ésta que es tu herencia...
Me quedo con tu dedo mocho, tus lunares en la espalda,
tu piel blanca... Tu elegancia breve que era de vals o de tango,
tu Margarita, tu flor en el jardín, la esencia de la calle Olavarría.
La Daisy, el Collie, el miedo que no era miedo al lado tuyo,
los cuentos, las historias, las poesías,
Sarmiento de Junin, Estudiantes de Caseros,
tu presente, tu olvidado, tu pasado, tu costado,
tu Jesús, tu Jesús que era un Obrero,
y a Perón, sin odiar, sin montoneros. Sin hablar, sin lugar, y sin el tiempo.
Llorar es algo que no me sale esta mañana,
estás todavía lamentando el ya no estar del limonero,
estás lamentándote el pino que no está,
caminando por Uruguay, lentamente hacia el blanco y negro,
que a falta de honra le ponemos al pasado...
Ya que por sus frutos los reconoceremos...
Hoy volví a ver el mundial, el mundial que vi con vos,
el mundial noventa y cuatro,
en tus rodillas...
Hoy canté tu cumpleaños, hoy me dí cuenta que soy,
una parte de tu voz, tal vez un cuarto.
Gracias Viejo por quedarte en los lugares donde hay sol,
por entrar en la alegría de mi blog,
por estar, por ser quién fuiste, y lo que sos...
Por el mate, por la historia y el Adiós...
¿Más quién pudiera robarle al pasado una mañana,
y abrirte la puerta para ir a aprender un poco más,
de lo mucho que me enseñaste...?
¿Será también este motivo,
de la búsqueda inicial del esperar...?
Será.
Así Será.
Suelto al abuelo.
Y se va.
Despacito.
Se va.
sobre un joven que creía distinto a mí, que pensaba distinto a mí,
es la estampa de alguien que luego conocí...
¿Qué cómo lo conocí?... Pude conocerlo hasta ver su finitud,
pude conocerlo hasta el rincón de su bigote, hasta su canción de cuna.
Hasta su abrazo manso, hasta el largo de sus uñas,
y le debo, tanto le debo, la pasión por Boca Juniors,
y le debo conocer a un tal Madurga...
Le debo el tango, a D´Arienzo,
le debo el sol y más de una noche de murga,
le debo los nombres propios de mí familia,
y el Perdón por ofenderlo alguna tarde de verano,
cansado y viejo ya, apoyado, todo, en un sector clausurado de la memoria...
Resucita esta mañana.
Sin vivir... Es Don Alfredo...
Le debo tanto, que si lo pienso todavía,
todavía estoy a tiempo,
aún puedo pagarle, así. Honrándolo.
Si lo voy a buscar adentro, si lo rescato esta mañana del Seol,
si Dios me dejara tocarle la mano,
acariciarle...
Decirle: "Viejo, vamos que salimos..."
Esperar su paso chueco, herencia cruda, su bicicleta.
Su Derby Suave Corto.
Su voz. ¿A dónde estás Viejo, por qué cantan los jilgueros...?
Pero está vivo en mi vida como un ejemplo,
está vivo en mi cabeza de recuerdos, de trinchetas y revistas de banquito,
está en las medias suelas, en la galería, en las medias horas,
en la calesita de la vuelta, en el vinito con soda para nietos,
en el puchero del mediodía hirviendo a todo vapor,
cantando canzionetas que hacían compás con el lavarropas,
en el delantal, en el uso descuidado de sus herramientas...
Pobrecito el albañil... Esa era su canción...
Así suspiré su trabajo de zapatero...
Sus herramientas.
Qué tesoro que pugna en retratar mi mente.
Si sólo soy lo que él hizo que sea.
Si soy beso de su boca, idea de su idea.
Mano de su mano.
Carne hecha de carne.
Gracias nono querido, gracias por ésta que es tu herencia...
Me quedo con tu dedo mocho, tus lunares en la espalda,
tu piel blanca... Tu elegancia breve que era de vals o de tango,
tu Margarita, tu flor en el jardín, la esencia de la calle Olavarría.
La Daisy, el Collie, el miedo que no era miedo al lado tuyo,
los cuentos, las historias, las poesías,
Sarmiento de Junin, Estudiantes de Caseros,
tu presente, tu olvidado, tu pasado, tu costado,
tu Jesús, tu Jesús que era un Obrero,
y a Perón, sin odiar, sin montoneros. Sin hablar, sin lugar, y sin el tiempo.
Llorar es algo que no me sale esta mañana,
estás todavía lamentando el ya no estar del limonero,
estás lamentándote el pino que no está,
caminando por Uruguay, lentamente hacia el blanco y negro,
que a falta de honra le ponemos al pasado...
Ya que por sus frutos los reconoceremos...
Hoy volví a ver el mundial, el mundial que vi con vos,
el mundial noventa y cuatro,
en tus rodillas...
Hoy canté tu cumpleaños, hoy me dí cuenta que soy,
una parte de tu voz, tal vez un cuarto.
Gracias Viejo por quedarte en los lugares donde hay sol,
por entrar en la alegría de mi blog,
por estar, por ser quién fuiste, y lo que sos...
Por el mate, por la historia y el Adiós...
¿Más quién pudiera robarle al pasado una mañana,
y abrirte la puerta para ir a aprender un poco más,
de lo mucho que me enseñaste...?
¿Será también este motivo,
de la búsqueda inicial del esperar...?
Será.
Así Será.
Suelto al abuelo.
Y se va.
Despacito.
Se va.
jueves, 4 de agosto de 2011
Evafania (Foto de la mujer del arco iris)
Espero no haberme ido...
Espero haberme quedado...
En lugar de frío sentí el cálido trato de tu presencia,
caminé en la calle, mientras todos iban y venían.
Anduve por senderos desde dónde, esto que es vida hoy,
imposible era, increíble Eva.
Eva tiene los ojos delineados, con negro, hasta donde los recuerdos proponen,
un dolor desconocido. Un poder, una ausencia. Un clamor.
Un por qué.
Silencioso, entonces, ella en su flor de jazmín, y yo en una madriguera.
Es alegre como la sonrisa, así, así es Eva.
Ella no viene a mí para que yo me la guarde en el celo de mi conscunpiscencia,
sino para que la tome como un misal,
para que tenga una idea.
Y puse en el centro del pensamiento, una flor, para su nombre.
Y así. Así como una flor, así de semilla, es Eva.
Es dulce, es niña, es canción, es madrugada, es explícita, es frugal,
es vanal, es orgullosa, es una propuesta, un compromiso, una fracción.
Así; Para que yo tenga forma de explicarlo.
Así, para que yo haga pasar la luz por la señal de los pactos,
para que sea yo el único que tenga tiempo de mirar el Arco Iris,
mientras todo un planeta se resigna al odio, o al menos, marcha hacia el trabajo.
Así, porque, si no fuéramos un segundo únicos no entrarías en mis manos.
Y claro, miedo de mi corazón, que es Agua Profunda, temería equivocarse.
Tengo una sobrina, una sobrina que es canción.
Y una mujer. Claro, que no sé dónde se fué, pero que anda, buscando entre sus papeles,
comiendo chicles, con otro, en otra. Para sorprenderme.
Porque claro. Si lo podés entender es porque no es de dónde yo creo que es.
Si algo puede ponerme en contacto con el mundo, es el reclamo.
¡Señor! Dejame que le diga solamente el nombre que inventé para buscarle,
como si fueras la obra, y yo el artista, y vos el arte. Eva.
Ella es la canción. Ella es el arte.
¿Andaría muy bien mi velocidad entre tus manos? No lo sé. No se sabe.
¿Te daría el control de mi cabeza solamente porque somos nosotros? No lo sé. Él lo sabe.
No soy ajeno del pacto, no soy ajeno del mundo.
Nada puede quitarme la forma de pensar o de sentir.
Nada. Nada puede evitar que exista y sea. Ni la muerte pudo.
Su nombre es Eva.
Esta epifania transitada.
Esta calle de cordones que están puestos para transformarse,
quieren poner de todo lo suyo para calmar tu ansiedad,
para abrazarte, para calmar tu tempestad, para agradarte.
Y solamente en el andar, que es caminar hacia adelante,
ir más allá, a darte lugar, y adelantarme.
Un paso más acá está el Arco Iris de hoy a la mañana.
Y los ojos se me volvieron de lluvia,
hasta dónde nadie más que vos puede ver de qué se trata.
No te expongas, sólo no lo hagas, porque el mal puede encontrarte...
Espero haberme quedado...
En lugar de frío sentí el cálido trato de tu presencia,
caminé en la calle, mientras todos iban y venían.
Anduve por senderos desde dónde, esto que es vida hoy,
imposible era, increíble Eva.
Eva tiene los ojos delineados, con negro, hasta donde los recuerdos proponen,
un dolor desconocido. Un poder, una ausencia. Un clamor.
Un por qué.
Silencioso, entonces, ella en su flor de jazmín, y yo en una madriguera.
Es alegre como la sonrisa, así, así es Eva.
Ella no viene a mí para que yo me la guarde en el celo de mi conscunpiscencia,
sino para que la tome como un misal,
para que tenga una idea.
Y puse en el centro del pensamiento, una flor, para su nombre.
Y así. Así como una flor, así de semilla, es Eva.
Es dulce, es niña, es canción, es madrugada, es explícita, es frugal,
es vanal, es orgullosa, es una propuesta, un compromiso, una fracción.
Así; Para que yo tenga forma de explicarlo.
Así, para que yo haga pasar la luz por la señal de los pactos,
para que sea yo el único que tenga tiempo de mirar el Arco Iris,
mientras todo un planeta se resigna al odio, o al menos, marcha hacia el trabajo.
Así, porque, si no fuéramos un segundo únicos no entrarías en mis manos.
Y claro, miedo de mi corazón, que es Agua Profunda, temería equivocarse.
Tengo una sobrina, una sobrina que es canción.
Y una mujer. Claro, que no sé dónde se fué, pero que anda, buscando entre sus papeles,
comiendo chicles, con otro, en otra. Para sorprenderme.
Porque claro. Si lo podés entender es porque no es de dónde yo creo que es.
Si algo puede ponerme en contacto con el mundo, es el reclamo.
¡Señor! Dejame que le diga solamente el nombre que inventé para buscarle,
como si fueras la obra, y yo el artista, y vos el arte. Eva.
Ella es la canción. Ella es el arte.
¿Andaría muy bien mi velocidad entre tus manos? No lo sé. No se sabe.
¿Te daría el control de mi cabeza solamente porque somos nosotros? No lo sé. Él lo sabe.
No soy ajeno del pacto, no soy ajeno del mundo.
Nada puede quitarme la forma de pensar o de sentir.
Nada. Nada puede evitar que exista y sea. Ni la muerte pudo.
Su nombre es Eva.
Esta epifania transitada.
Esta calle de cordones que están puestos para transformarse,
quieren poner de todo lo suyo para calmar tu ansiedad,
para abrazarte, para calmar tu tempestad, para agradarte.
Y solamente en el andar, que es caminar hacia adelante,
ir más allá, a darte lugar, y adelantarme.
Un paso más acá está el Arco Iris de hoy a la mañana.
Y los ojos se me volvieron de lluvia,
hasta dónde nadie más que vos puede ver de qué se trata.
No te expongas, sólo no lo hagas, porque el mal puede encontrarte...
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