jueves, 3 de mayo de 2012

Sobre el día que viví.

Te envuelvo la comida en una servilleta,
te palmeo la espalda, y te dejo adonde estás.
Mi memoría de muertos de frío se calma,
el corazón se tranquiliza, se desactiva el alma,
yo no pasaré frío. Vos tampoco. Ya comiste.

-¿Verdad?-

Le das a uno, a cuatro, a ocho, a noventa y siete.
Nada parece transformarse. Comen contigo, más su corazón,
[... no está contigo...

Viene el dolor penetrante como una bala de metralla,
se lanza como un bomba de retardo.
La eludo porque soy precavido, (¿será que soy avisado?),
pero no puedo negar lo que hice, no puedo acomodarlo.

Quiero ser como Pascal o como Nietzsche, enfrentándome,
defender la vida con la vida, que es todoloquetengoo,
quiero bajar la bandera de mi orgullo, y verme acabarme,
soportar convivir conmigo mismo, agradecido.
Engrandecido.

Pero de mi época no hay ninguno que venga con la eternidad.
Voy, como, platicamos, oraré profundamente por tu vida.
Mañana saldré de nuevo a equivocarme.
Vos también. Con la seguridad de que es suficiente arrepentirse.

Nada parece transformarse. Comen contigo, más su corazón,
[... parece cuidar lo que el mundo atesora...

Yo me resisto.
Disparo lo que tengo en esta computadora.


Me duele el llanto ajeno, la perversidad del corazón.
Admiro a un papá, Marcelo.
Amo a un padre. Lo bendigo.
Aunque siempre admiro a los papás ajenos.

No odio a nadie en este día.
Salvo al mismo que no encaja adentro mío.
Al único que debería abandonarme,
mi yo, subí la calefacción, qué frío...

Envolveré la comida en dos servilletas.
De esa forma el calor durará dos cucharadas.
Una. Tres.

Volverás a tu casa satisfecha...
Marcharás al fondo del mar,
cargando la piedra,
que sabés te va a matar...

Tono de voz que te sedujo de vaya a saber qué rincón,
de abismo con abismo y agua con agua,
de pelo al viento desplazado en arenas,
de mujeres que ajenas, de propias, de paz.
Alfonsina, te vas.

Y es, fue y será sabio...

Es trágico, poético y pero sabio.
Es nostálgico, antropológico; bizarro.
Es causal, frugal, brutal.
Es un tiro que sale a boca de jarro.

Impresionante, de verdad.
Causa muerte pero no lastima.
No llega a herir. Eso lo vuelve artero,
descansando, pútrido. Anima.

No preocupa hablarle a tu corazón, mujer,
no quiero caminar sin servilletas otra peatonal...
Voy a ponerme anteojos, grandes anteojos,
que sólo me permitan ver mi realidad.

Y admirarte lejana, en lo lejano, soltando tus pies.
Besando tus manos. Conociendo que ayer necesité contigo,
tiempo a solas, amistad, abrigo.
Mocedad, juventud, hombría, todo. Amigo.
Escudero. Capataz. Consejo. Amigo.
 

Simple, no cualitativo. Amigo.
Alegre, no especulativo. Amigo.
Brillante, no fugaz. Amigo.
Hombre, no incapaz. Amigo.
Hermano, no un chacal. Amigo.

De lo que amás. Tu amigo.

No separaré a nadie del camino.
Y muchos volverán a conocerlo a través mío.
 
Aún, el error, como demonio, me persiga,
no puedo ahora, vos sabés, ya no se puede,
es Mayor el que está conmigo.

No podré más entrar en otro cuerpo que no sea el mío.
Perdón.

(Capaz les sirve.
A los que no logren comprender,
el porqué estoy escondido.)
 

Buenas Noches. Buenos Días.
Amigos.


martes, 1 de mayo de 2012

Who? Ed.


Adios

Me equivoco pensando en que acertaré,
pretenderé obviar tu existencia engañándome,
ya que sea como sea la manera, ya fallé.

Fallar es tomar una dirección, marcar el rumbo hacia adentro,
penetrándote sonido, incluyéndote palabras,
disociándonte del amor y de las ilusiones,
quitándole la guirnalda de luces a este altar,
que supiste construir y derribar en poco tiempo.

Dentro mío, el viento solano, calienta el suelo al besar la tierra,
el vaso de gaseosa fresca me propulsa al modo de apretar la tecla,
bostezo, en este momento no siento nada.
No siento culpa. Ni arrepentimiento. Tengo un problema, un dolor,
un pensamiento hilado finamente de un cuello sin que se ame,
desde el te amo, hasta tu amor.

Quiero a la verdad más verdadera sumisa y detenida frente a mí.
Siento espantosas mis manos,
siento espantoso el hecho de sentirme así.

Estoy triste claro. Pero no explicaré vagando en lunes lo que dice,
festejándose por sí mismo este primero de mayo,
en donde todos festejan,
y mi amigo Juan presenta su Libro.
Yo preparo el anaquel de tinta,
estoy durísimo de homenajes hombres,
suelto de precipitación, como si la lluvia andara bien entre nosotros.
Pero imposible.
Nada cambia si no lo que sentí.

Que ahora crece adentro,
como si no conociera más,
al hambre que ayer yo fuí.

De la mano, andaré con la vida.
Haciendo que la patria se sujete a mi necesidad.
Adios.

Quiero a la verdad más verdadera sumisa y detenida frente a mí.
Siento espantosas mis manos,
siento espantoso el hecho de sentirme así.

 


 

lunes, 30 de abril de 2012

Recital del viento (que todo empuja)

Me pide la mano que afloje mis dedos,
los dedos me piden dejarte volar,
las aves que suelto invaden los cielos,
el cielo está abierto y permite migrar...

Y migran los vientos, que empujan las alas,
las alas de plumas, las alas de paz,
las aves son hojas en blanco pedidas,
con luz de conquistas que quieren bajar...

Viajando, entre las flores silvestres y dulces,
estableciendo la paz en todas las cosas,
reconciliando a los osos con las abejas,
pacificando con mil espinas a las cuatro rosas...


Viento, llevame lejos.
Viento, quitame del medio del hombre.
Sueltame en los cúmulos,
hazme ver los anticipos de lluvia.


Crea, mi Dios, una fuente dentro mío para darles de beber,
permite que mi intercesión sea un huracán de generaciones,
que mi grito establezca reino de militantes sin sueldo,
y que el infierno tiemble cuando sepa nuestras definiciones...

No permitas Dios Mío, que el amor que siento se enfríe.
No lo permitas, Dios Amado, que el odio lo plastifique,
que por querer sobornarte como lo más espantoso,
quieran sobornarte con ofrendas volviéndote a simple.

Viento, llevame lejos.
Viento, quitame del medio del hombre.
Sueltame en los cúmulos,
hazme ver los anticipos de lluvia.

Haz que los lejanos escuchen la voz de tus profetas,
sana mis manos, Jesús, haz volver aquellos pájaros,
dame del dolor ajeno, de la cruz ajena, de la carga, de los muertos,
de los jóvenes sin voz, de los adictos, de los que no pueden decir,
de los que siguen en silencio...


Me pide la mano que afloje mis dedos,
los dedos me piden dejarte volar,
las aves que suelto invaden los cielos,
el cielo está abierto y permite migrar...


Volvé. Volvé al refugio más profundo de tus ojos,
tal vez nos encontremos.
Impartiendo luz en algún recital,
o ministrándonos con soberanía del cielo.

Viento, llevame lejos.
Viento, quitame del medio del hombre.
Sueltame en los cúmulos,
hazme ver, en todos los ojos, los anticipos de lluvia...