miércoles, 16 de mayo de 2012

The Voice of the Rain // La Voz de la Lluvia.


 And who art thou? said I to the soft-falling shower,
  Which, strange to tell, gave me an answer, as here translated:
  I am the Poem of Earth, said the voice of the rain,
  Eternal I rise impalpable out of the land and the bottomless sea,
  Upward to heaven, whence, vaguely form'd, altogether changed, and
      yet the same,
  I descend to lave the drouths, atomies, dust-layers of the globe,
  And all that in them without me were seeds only, latent, unborn;
  And forever, by day and night, I give back life to my own origin,
      and make pure and beautify it;
  (For song, issuing from its birth-place, after fulfilment, wandering,
  Reck'd or unreck'd, duly with love returns.)


(Walt Whitman)

Quiero preguntarle a la lluvia de dónde es,
porque tiene su canción de manera lírica,
por qué no sabe como las lágrimas, de qué se compone,
por qué es la filosofía de la tierra su composición,
quién produce la vida que la sobreviene.

Cómo se trepa al cielo cambiando los estados,
átomo por átomo, gasificándose, alterándose,
ministrándonos, el regalo natural de la purificación del agua.
Como si los salmos se materializasen,
y la calidad de la poesía nueva bajase a raudales del cielo mismo.
Bendita sea la mano que se queda despierta buscándote.
Qué hermoso divagar encontré en tu mirada pura.
Hermosa. Delicada amiga. Compañera.

Hoy me acusaron de loco. Me sonreí, pero seguí midiendo el cielo con los ojos.
Puedo llamar amigo o amiga a las criaturas desconocidas de la tierra.

Volví al poeta de la madre holandesa porque el perfume de sus palabras,
siempre está entre el baile y la convocatoria.
Siempre enloqueciéndome, dándome la pipa y la barba,
y el bote del nacido en Long Island.

Descendí como la lluvia entre las nubes.
Y no me interesó traducir esta poesía,
quise que la disfrutemos verbo a verbo.
Entregársela a una persona desconocida,
o por conocerla, de por vida.

-¿Luego de haber cumplido las declaraciones de amor?-.

Sabrá que puedo entender sus dolores.
Verá que veo en sus ojos desconocidos en las tareas que produjo la tormenta,
andará destruyendo los iconos de la revolución.
Podrá ver que es importante y simple esta poesía.
Como ella es simple e importante adentro mío.


Sabrá mañana al levantarse, cuando marche al hospital hacia el trabajo,
que yo en la noche usé su nombre delante de Dios.

Verá que su elegancia repercute en los más altos valores.
Andará saltarina de lugar en lugar rebelándose a su Padre,
por no aguantar el tiempo de conocer el amor.

Sufrió.
Pues bien. Esta noche he sido crucificado en su dolor,
ella intercedió por mí y yo por ella.
Así, al descender, la gloria me habló de la voz de la lluvia,
y pude ver el llanto de una niña,
de poco más de diez años
en los brazos de su madre.

The Voice of the Rain.
La voz de la lluvia.
No tiene traducción.

martes, 15 de mayo de 2012

De la nada

Aunque de pronto me exijas que vuelva,
me mires profundo e indagándose me sueltes de lo que dicen mis labios,


leyéndote lo más ajeno y propio de la tierra,
como si la posta de la poesía épica que sigue,
tuviera identidad de luz y cielo.


Brincando. Un poco y un poco. Otro poco.
Como corderos por la pradera.
Como las fáciles gacelas del monte.


Arriba mi vara.
Lejano mi objetivo.


Cercana de mis manos, ahogándome en llantos.
Primero, a unas. Luego.


Mirando tu silueta disgustado.
Permitiendo que me guste lo habitual.
Influyendo sobre mí lo conquistado.


De la nada.


Exigiendo el monte para orar nuevamente.
Exigiendo la cumbre para cantar a granel.


Cantar. Cantar de los cantares. Libro complicado de leer.
Cantar. Cantar de los cantares. Libro fascinante de emprender.


De la nada.


El musgo que se limpió de tu corazón de costa de río,
tu piedra de inquietud servicial.
Y tu asiento, en la oficina fría.
Hoy con calefacción.


Un lugar de reunión en tus oídos.
Cuídate del mundo, es una canción,
montón de siluetas y escribo.


El mar, el bombo con platillo,
las zapatillas de lona y me voy.

lunes, 14 de mayo de 2012

Duerme. Suspendida.

La experiencia es el resultado de un ejercicio.
La canción es el resultado de la voz de la conciencia hecha melodía.
La estafa, es el producto tangible de algo superior.
El Espíritu Santo es una promesa cumplida hecha persona.

Alucinamos amigos. Queremos ser enteros partidos.
Queremos ser sorprendidos en ocasiones de falta,
queremos distinguir lo comprendido,
querer lo vivido, no te basta.

Tu vientre, pan bueno, que cada mañana besaría con amor,
tu ombligo cicatriz con tanta vida,
y un tatuaje de clave de música,
que me invita a andar solo y equivocado,
mientras viajas por el mundo distraída...
Estás afuera y no adentro.
Estás afuera, y vacía.

Pero si me acerco y vibra el acordonado de las arpas,
y vibran los labios contra la boquilla de la trompeta,
y se aceitan los pistones generando una nota,
y la gota de aceite de almendra lubrica,
la luz que culmina matándote en la boca,
inexistente,
inexistencia.
Preciosa.

Existe la mujer que amo.
Pero como no la veo.
No la amo.
Como no la veo.
No la existo.

Existe la mujer que quiero.
Pero está lejos.
Duerme.
Suspendida.

Se escapa la imagen de la imagen a la mañana siguiente.
Sube el comentario al cielo.
Dejé escapar mi hombre interior hecho en poesía,
pero escribe de mujeres, y a esta hora,
te habrás equivocado Guillermo. Qué has hecho.

Simplemente ver los ojos posarse a la luna,
y entender que no estoy parado ahora donde debo,
volvería para atrás para buscarla, llegaría a Ricardo Rojas,
le pediría perdón y volvería,
por lastimarla tanto con mi odio.
Por quererla tanto con mi vida.


Pero si me acerco y vibra el acordonado de las arpas,
y vibran los labios contra la boquilla de la trompeta,
y se aceitan los pistones generando una nota,
y la gota de aceite de almendra lubrica,
la luz que culmina matándote en la boca,
inexistente,
inexistencia.
Preciosa.

Si Dios me hizo sexual en qué renuncia sostengo lo casual que viene ahora,
espero en la obediencia hasta encontrarte.
Me cuesta, me fulmina, hasta me ahoga.

Conducta, la conducta en inconducta.
¿Qué dicen del pecado los marmotas?
¿Quién juzga el accionar del otro hermano?
Si está Jesús llorando. Si es Jesús el que llora en persona.


Existe la mujer que amo.
Pero como no la veo.
No amo.
Como no la veo.
No existe.

Existe la mujer que quiero.
Pero está lejos.
Duerme.
Suspendida.


Pero hace falta comprobar lo comprobable,
ver por delante el actual caudal ahogado de misiones,
renuncias, elementos, espíritus, piedras rodando en la montaña,
solfeos, traductores y flautistas, y un coro de niños cantores.

Y el salto del arroyuelo, y el esquife,
pequeño bote maderoso, bueno.
Mi mano tocando el agua en el sol del lago de mil novecientos,
la guerra de fondo que me advierte;

Quién puede viajar hasta tan lejos,
yendo a buscar lo que tiene.
Quién quiere entregar lo parido,
cuando lo pide la muerte.


Existe la mujer que amo.
Pero como no la veo.
No amo.
Como no la veo.
No existe.

Existe la mujer que quiero.
Pero está lejos.
Duerme.
Suspendida.

viernes, 11 de mayo de 2012

Pero coloridos. Porque combaten con amor.

Creo en las nueve nueces de esta mañana, ordenadas al piso,
enmascaradas, del nogal al piso, del alimento a la tierra.
Cayéndose, para alimentar a los pájaros, a los gusanos, 
y para algunos poetas.


A confirmar que nada se desperdicia, que en el tiempo,
pasaremos por ahí; recogiendo la ganancia que estaba determinada.


Todo en un antemano, todo en un estirar de brazos,
todos en una búsqueda, en un sendero, en una vereda,
evolucionando siempre,
prematuros.
Distantes.
Juntos.


Algunos de rosa frente a una vida que parece de algún otro color,
otros de verde, otros de azul, otros, serios y enjutos, de negro,
algunos multicolores, con sueños multicolores,
muriendo primeros que los últimos,
decididos a ir al frente siempre.
Estando dispuestos siempre.
Ofrendándose siempre,
conjugando.
Toda la vida.
En una muerte.


Pero coloridos. Porque combaten con amor.
Esteban combatía con amor.
A los pies de Saulo lo llevó el amor.
Con amor.
En la altura.
Viendo llorar la Biblia junto al calefón.


Como la nuez. Qué me miró viendo su versión de gloria,
nuez que se seca en el piso,
con la certeza, de que le besan la mugre,
y le escriben, porque es una nuez, o una hoja seca.
Sabiendo.
Que va a morir.
Como si toda su vida.
Es el piso.


Pasar en la luz, las cosas transformadas,
y deshacerse de la molestia de los que nos presionan.
De los que nos persiguen.
De los que ya no están.
En el libro de bolsillo.
Ni en el bolsillo.
Agradecidos, siempre, a los hombres como Juan.