La avenida Colón, hace ir y venir mi capacidad,
se lleva la luz de un auto,
la pone aquí,
la muestra allá,
la retiene,
la dispersa,
disimuladamente,
le toco el cordón,
y está temblando, tibia,
delicada.
Luro en cambio es orgullosa, me gusta cambiar su nombre,
porque es angosta,
es popular,
anda en cualquiera,
cualquiera cruza
su luz se opaca en la multitud
ordinario el mundo la propone
entonces saltaré en sus cuadras
cuadradas,
contándote la historia de su principio de mar
y su final de crueldad pobre.
Libertad es honesta y honrada,
es pura
la plaza y el remolino de murgas e historias
perlas disuadidas de ingenio que sobreponen,
ahora en la transformación del hormigón estúpido
en una ciudad que reconocí encaminándome con miedo
tratando de buscar cosas
encontrando el error propenso
entre tanta belleza de sus árboles de amor...
Y los tres puntos suspensivos,
de las movidas que se suponen poéticas,
las invitaciones de luz o humareda,
o polvareda folclorista, que en este invierno mezquino,
no se ve.
Y quiero escuchar el encordado de la guitarra fugarse en las estrellas que te emanan,
invadiéndome en un pesado y denso trance que nadie conoce,
para cerrar los ojos y estar vivo plenamente,
mostrándote que tengo la paz que no tenía,
que fui invadido por lo que no me invadía,
que quiero besar despidiéndome de las avenidas,
y encontrarte,
luminosa, radiante y libre
en otros bulevares más mediterráneos,
porque en algo que es cierto, mi corazón no se equivoca,
beso las avenidas que me seducen,
pero nadie se adueña de lo que no se toca.
Y quiero un dueño.
Definitivo e ilustre.
Mundial, real y tocable.
Como Colón, como Luro o Libertad.
Un sueño, doble mano, realizable.
viernes, 22 de junio de 2012
jueves, 21 de junio de 2012
miércoles, 20 de junio de 2012
Me falta el aliento... Me falta, me falta...
Me falta, me falta...
Me falta para pensar en una canción,
el pantalón
en un tirón se me perdió
de un rocanrol
a un unicornio azul...
Un loco unicornio azul. Un pantalón.
Un pechadón, un escudo, a menos que
la guitarra se nos gire en el aire
tu boquita de hombres de negro
y el silencio,
nos invade, nos invade...
Y al aire se ponga denso,
se acaben los pulsos, se calle el silencio,
y busque en un cajón violentamente,
qué canción hay para vos en esta hora,
feriada, distante, líquida,
esta jodida hora consternada,
en la que me seduce otro tirón
del pantalón al corazón
y no hagas nada.
Me pide un pico le doy una teja,
me habla del techo y me aleja,
huyo porque espié el futuro,
me deshago porque estaba duro,
y ahora que estoy blando,
que le escribo un tango,
que derramo sueños,
que propongo versos,
me viene el tirón,
y el pantalón, se me indispone chiquita.
Así, encasillado, con un mote o apodo,
para que piensen que hago mal
lo que no me salió nunca bien,
para que vean un tren cuando voy en avión,
para que venga el tirón flamenco,
a ponerse denso,
y me falte el aliento...
Tus ojitos rojos
para que no te encuentres en esta página,
para sugerirte que no te busques
como si fueras un nueve entre los ochos,
o un ocho entre los nueves,
o un cuatro, o la mínima porción,
osea un dos,
y venga el tirón,
uno para mí.
Otro para vos.
Me pide un chifle le doy un caramelo,
me dice cine le digo bueno.
Le pido un beso me da un pasaje,
me falta el tiempo
se va de viaje.
Y yo, con mi tirón,
mi rocanrol, y esta canción,
la saludo,
desde abajo del avión...
martes, 19 de junio de 2012
Anticipo de la bandera
Que la honra te llegue con la posibilidad
de encontrar en tu cara una sonrisa
aunque no la necesites, o sí.
no es más ya lo que eras sino lo que hoy sos.
Quejarme es un técnica de cerrar los ojos fuerte,
mantenerme odiando toda la realidad,
para no promover transfusiones de condición
ya que no es mi color predominante
porque primero me interesa tu color,
pero necesito que la dirijan los míos...
¿Y quiénes son los míos?
Qué amor tienen los hombres que sigo,
delante de quiénes se arrodillan,
a quiénes adoran estos ideales
¿sabrán que el oro y la plata de esta tierra
no puede comprar mi corazón?,
porque ya tu piel se mojó en ese mar brumoso y albino de escocia,
siendo no ya un pedazo de idea sino lo completo de una invención.
¿Y quiénes son los míos?
Si no tengo sonrisa hacia abajo,
todavía
si no tengo clamor hacia arriba,
no sabía,
por qué quiero transformar lo de abajo,
si nada me continua mañana.
No se trata de una casa ni de una identidad homologada,
no es por nuestra inteligente posición contra los que nos han sometido,
no es porque preferiste ir por derecha y yo por zurda,
ni porque valores tu valor mediterráneo del mar de Cataluña,
¡hey Culé! no te enojes que es para darte un abrazo de festejo
mirá que más hoy; Joaquín promete a la bandera, y yo todavía que la defiendo,
¿contra qué Culé? ¿contra quién?...
Contra qué intereses me resisto a darles mi porción de tierra,
contra qué años de historia me enfrentaré esta mañana,
a capa y espada, vos sabés de qué te hablo,
contra o a favor de cuáles hechos
eso nos hace diferentes a nosotros, viste,
los hechos que no son los frutos
deseándote que sea mirada por Él tu casa y familia,
que te den lo mejor de su jurisprudencia,
para que tengas el material precioso para defender a tu hijo,
entonces ese día, recién,
yo defenderé los ojos con los que hoy mirás la patria.
Sin usar un artilugio que me beneficie, sino dándote,
mi mejor arma de lucha.
Mi amor. Mi amor por mi casa.
Te voy a dar el amor que tengo por los que no tienen nada,
el amor por los pobres, por los desocupados,
porque fueron tan pobres que de nada se ocupan,
por los rezagados,
que fácil es usarlos para construir una poesía,
tan fácil como con su hambre alimentar una campaña,
por los hambrientos que no hay bomba que los mate,
por los que tienen el hambre que ya nada lo sacía,
por los que tienen abundancia de pan y la soberbia los ha cegado,
por los inocentes, por los inculpados,
por la posición distinta,
por la referencia,
hasta por tu nombre me la jugaría.
No con una bomba, no con una flor,
con mi bandera.
Con mi amor. Con el amor que todavía siente mi corazón,
por mi bandera.
¿Qué bandera...? Te preguntarás...
La de nuestro país, la del país de Joaquín
la de tus hijos,
esa debe ser nuestra casa a construir,
y como tenés corazón igual yo,
y distinto que yo,
que hoy mi amor te llegue dispuesto a morir por eso.
Dirigida a un solo lector,
a un posible elector, al doctor,
con lo mejor.
¿Qué bandera?
La que dibujarás con globos,
la que enciende tu nación.
La de nuestro corazón.
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