miércoles, 8 de agosto de 2012

Las cosas que están...

La bandera no está,
está vacío el cielo
está tibio el café
el módem está apagado
así están las cosas.

Me piden poesía simple
porque la compleja no está
está el beso sabio de la catarsis
está lo ajeno disputando a lo propio
y la ignorancia en el poder ejerciendo.

Están los hombres que dijeron amarte
y no te amaron cuando te equivocaste.
Están los hombres que te amaron al final
cuando la grúa miraba la forma de levantarte,
están las cosas así, ordenándose.


Es cierto que estaba la grúa
queriendo levantarme.

El cálculo perfecto de la reparación
la cápsula del tiempo por abrirse,
dónde se encerraban los años de silencio,
dónde acaecían las tardes que no estabas,
aquí, mi pecho, derramando en llanto.

Y tu amor, mujer de ahora, una costumbre,
tu vela un santo, un amor,
una canción descangallada,
se tango, se metal o se hip hop,
pero nunca me digas que no fuiste nada.

Está el café esperando sobre la mesa,
la mano tibia que lustró tus pisos,
el hombro exhausto de cargar las partes
del odio primero de los asesinos.
La grúa investigando el paso.

Está la poesía de las matinales,
está la canción de los encuestadores,
está el rock de los satélites,
está la muerte trabajando doble turno
con una campaña de prensa en las capitales.

Están los ahuyentadores,
están los incrédulos,
están los ciegos discutiendo con los que vieron,
están los blancos matando blancos,
mientras están los negros matando negros.

Está Micaela cumpliendo veintitrés,
Romina está contenta,
el internet está funcionando,
y yo estoy en silencio.

Está la cocina de casa esperando tu mano buena,
está mi ojo sempiterno esperando tu imagen,
está mi palabra de anís haciendo letras de humo
está la canción de las emocianalidades
y la soberbia de quienes sienten poderlo todo en sí mismas todavía.

Están las personas en Francia que me disfrutan,
están aquellas de Rusía que me traducen y me computan
y estoy yo. Estando en este lugar que canta envido
con esto que tengo acá, poquito y nada.
Que está dispuesto a creer por que se ha muerto.

Es cierto lo de la cápsula del tiempo
guardando los años que estuve perdido.









martes, 7 de agosto de 2012

El liderazgo mecánico...



"Quisiera estar delante de los grandes focos algún día
verme volátil, superfluo, desinhibido,
cortado.
Hace mucho que no se tocan las drogas duras,
sin embargo, en el imaginario popular,
sigo drogado.
Digo. Drogado..."


(Que supongas que rompió lo que cuidaba me lastima...
Hablaste a una persona que se ve no conocías...)


Estaba queriendo hacer las cosas bien,
llegaste y le dijiste:
eso está mal.
Un dibujo hermoso se perdió en el cielo.

Miraste pensando en qué hace él con ella,
opinaste de la forma de vestir de aquél
hablaste de más sobre ese tema con esa persona
y nunca volviste a ver a ese muchach@.

No cuidaste tu forma de hablar,
creíste que tu autoridad era ética y moral,
fuiste incisivo queriendo marcarle lo espiritual,
Dios no te sostuvo y el niñ@ person@ se alejó.

Porque no se adaptaba lo ignoraron,
porque opinaba distinto lo callaron,
porque cantaba más fuerte desafino,
un día se volvió mudo, y después desapareció.

Cierta lección no era comprendida,
cierto ejercicio no se entendía fácilmente,
cierta área de su vida no tenía dominio,
y como te parecía que lo sabías todo
terminaste humillando a un pobre niñ@ hombre...

Hablaste con saña sobre lo que no conocías,
juzgaste sobre las emociones, hablaste de más,
el Indio decía que el mono se trepaba más al árbol
y el mono mostraba cada vez más su parte más vulnerable.

Pensaste que el imperio era estar ahí
y así lo hiciste,
dormiste con la intranquilidad del poderoso,
porque el poder, el poder, sé que es triste.

Te aleja de lo que amás ejerciéndose estúpido
te vuelve un policía,
te hace recibir llamados de atención,
creo que es Jesús, te mira sorprendido, decepcionado.

Creo que no empieza esta mañana todavía
y sé, porque viví, hoy que me acarician.
Sé que creo en su Amor
si vienes, te diré bienvenid@ amig@...

(Que supongas que rompió lo que cuidaba me lastima...)

Quisiera a un hombre imperfecto perfeccionándose a mi lado,
preocupado en mostrarme su debilidad para fortalecernos,
preferiría que me digas por dónde podríamos viajar,
para que nos sea más fácil el hecho de no caernos.

Pero no conocés el futuro entonces: ¿de qué nos hablás?
tampoco el pasado: ¿de qué nos hablás?
ni el presente: ¿de qué nos hablás?

¿Qué hizo que tu voz plomiza se vuelva la verdad?
¿qué convirtió tu corazón, qué día fuiste sellado?
¿qué te hace creer que sabés cómo son las cosas?

¿Por qué te empeñás en domarme el cerebro?
Si lo que tenés que hacer es educar con amor mi corazón...

Los déspotas, los imbéciles y los sectarios
son recordados por grandes tareas cumplidas.
Son dueños del vaticano, herederos de los jueces,
grandes templarios...

Si cerrasen las puertas de los templos, o construyesen templos para santos,
dónde estaría Dios,
dónde los hombres,
dónde Juan el que se arrepentía...

¿Dónde estaría el hombre que se equivocaba,
dónde la mujer que al bien lo acompañaría...?

(Que supongas que rompió lo que cuidaba me lastima...
Hablaste a una persona que se ve no conocías...)



10 de Enero del 2011  - 06 de Agosto de 2012
TODO ESTE TIEMPO SIN DROGAS DURAS


NO ME LA CONTÓ NADIE
NO ME AYUDASTE EN NADA
¿SE PUEDE SABER QUÉ ES DE LO QUE HABLAS?



lunes, 6 de agosto de 2012

El arbol de quinotos

La fe es la perspectiva del amor.

Estas empiezan a ser las últimas palabras que encierre en este lugar
por eso creo que nos hará muy bien empezar a elegirlas,
una a una y a conciencia
comprendiendo que afecta al corazón
y algo se moviliza en el alma
preparando al espíritu para lo nuevo
que sigue desconocido.

Quiero que sea una oración de cotidianidad
sin arrogancia ni mampostería;
que se logre la belleza cruda
del que esculpía en el mármol
que no tenga retoques
ni magia posterior
ni imágenes que agreguen sugerencias,
que esté desnuda en la inmensidad de internet
conociéndose a sí misma bella enteramente,
sólo por sentir el amor con la que la estoy creando.

Y que los niños, jugando, me adhieran lo sensible que no está
quizás en lágrimas muy saladas de la adolescencia que se perdió
quizás en cosas que no tuvo tiempo de llorar porque tuvo que resolver,
y en cosas en las que se tuvo que buscar la solución mientras se lloraba.
Sólo se le tiran piedras al árbol con fruto, anotó Ayelén,
yo no la conozco y ella no me conoce,
e igual la leí, y sin conocerla me hizo muy bien...

Me acordé de cuando se agitan las ramas de las copas y se escucha el golpe seco,
me acordé de los nogales y sus metralletas de besos en la tierra contra el viento,
vi el vibrar a los manzanos rionegrinos cara al pueblo, soltando frutos puros
soltando lo mejor de sí, como cuando el hermano se acuerda y te da un beso.
Así lo viví.

Lo viví seleccionando el gramo que te haga diferencia.
Lo viví mirando el tiempo desde que me detuve
lo entendí porque soy de la savia, lo sé porque soy de un árbol,
conozco mis ramas vivas, reniego de mis ramas secas
soy loco como un quinoto, que es un rayo dado vuelta de amarillo.

Puedo entonces hablar de lo que quiero
en horas que no te digo nada
en segundos que te dije todo.

En vueltas que al barco ajeno le dio campana
haciéndose imposible reverencia alguna
milagro, o recupero, o cosa programada...

Encierro en las paredes de un gran departamento
poesía necesaria que se ha inutilizado
herida como un gamo que alcanza su disparo,
herido como un vientre feliz del nacimiento
un sólo sentimiento, un sólo rocanrol
un sólo cielo arriba y al cielo un solo sol.

Así.

Sensible al momento ajeno de buscar su hora,
su próxima palabra, su final premeditado,
se sueña con la letra efe, poniendo fin a esto,
que es todoloquetienees y es todoloquetengoo...

Buscá palabras para que rime contigo
dame la mano,
y andemos a la meta.

Al llamamiento.


Estas terminan de ser las últimas palabras que encierre en este lugar
por eso creo que nos hará muy bien terminar de elegirlas,
una a una y a conciencia
comprendiendo que afecta al corazón
y algo se moviliza en el alma
preparando al espíritu para lo nuevo
que sigue desconocido.

La nueva dimensión del habla.

Espero tus palabras.

Una vez le respondí a un profesor
que es necesario irse por la ramas mientras se habla,
porque esta es la manera,
como hace el árbol de quinotos,
de tener multitud de frutos...

Tiren piedras nomás
que así tampoco se detiene la primavera.

viernes, 3 de agosto de 2012

Eli.

Conocí a un hombre que no entendía el sentido de las oportunidades,
cortaba el césped, anudaba la corbata, leía largos libros,
y al pasar la oportunidad,
no distinguía su botón de su anillo,
su paz de su almuerzo,
la razón de la partida de naipes.


Incluso los hombres le decían, eres fabuloso,
eres magnífico, pero leía grandes libros, escribía hermosas canciones,
hacía con muchísima facilidad cuál arte quisiera,
tocaba la medicina del niño con dolor cuando leía,
y al pasar la oportunidad,
no la distinguía.
Como si fuera un pez invisible,
una nube que volverá a ser cielo prontamente,
la nada quizás.
Así. Se silenciaba.


Cuando la oportunidad llegaba, tocaba trompetas el portal de la ciudad,
las luces de las calles se encendían, la vida se ponía a nuevo,
porque en todos la expectativa era comerla,
darle un beso en la mejilla, sobornarla,
quizás pedirle que se quede, a anquilosarse con los demás,
muriendo poco a poco hasta sentirse común,
el mientras tanto, jugaba con sus juguetes para adulto,
se decía enamorado por aquí o por allí,
la película se transcribía por dentro de sí,
queriéndose terminar de un golpe,
de un corte de luz,
oportunidad que tampoco distinguió y prendió una vela.


No le interesaba la novedad, para el hombre sabio las cosas no son nuevas,
simplemente se ocurren en el tiempo indicado,
como si la ocasión dispusiera del tiempo muerto,
este tiempo insípido y procaz que no se atreve
a ser al menos, oportunista con sus propias oportunidades,
renunciado al dolor, que provocó a ver perdido la chance,
que no distinguió, pues cuando ocurría la realidad,
él se estaba vistiendo después de ducharse.


El mundo pasó por al lado de él.
Abandonándolo.


Lo dejó solo.


Sentado.


El hombre que habría convencido a la multitud de sus oportunidades,
hoy habla a través de renglones que convencen a sí mismo,
de que la vida es más la vida sin el oportunismo,
que la historia no es vivir todos los días, sino llenar los vacíos,
los propios y los ajenos, de estos pozos que están, aquí,
tan llenos de palabras, tan inundados,
que asfixian a los que distinguen el tiempo en el que viven,
no deseando ni por un momento salvarse solos,
sino llevarse a una generación de hombres que aplauden consigo,
solamente para mostrar orgullosos su corona de conducta,
mientras la nueva oportunidad aparece,
mientras el hombre del que hablo, no abandona sus juguetes...


Pero hablo de un hombre que sabe,
no hablo de mí, ni de vos,
ni de mi padre.
Hablo del hombre que no vio la vida que lo parió.
Hablo del hombre que opinó.
Del que no hizo ni una vez de oportunidad.
Del que no supo ser trampolín de nadie.
Del que no se sometió a nada.
Solamente por no distinguir la palabra de su libro.
El verbo de su libro.
El amor de su libro,
en su libro.


El hombre que tuvo la Biblia en las manos,
y en esta no vio una nueva oportunidad.
Es el hombre que no se ha animado a nacer.
El desierto no es la soledad,
el desierto es la necesidad de caminar a solas,
o con Cristo.
Lejos de cualquier otro hombre.
Lejos de todo oportunismo.


Voy por mi última oportunidad.


Eli.