Se hamacan, mis amigos o contactos, entre las hazañas del cielo,
este día trae a las más hermosas canciones a verme,
me saludan las aguas del río, y yo,
afinando las cuerdas del viento,
danzo entre infinitos memoriales de luz...
Canto a las hojas que vienen a contarme de los años de espera,
canto de ramas añejas que el Norte me supo mostrar,
unos caminos, luego otros, y una hoja titilante y cálida,
surca el Estero.
Se derrama sobre la cara de la tierra. Entonces nos sentamos, ella me mira,
me lee en silencio, me comparte, y yo, disimulo.
Sé qué es ella. Sé por qué. Pero no sé quién es. Cómo es.
Adentro de las personas, en sus pueblos íntimos, entonces similares,
las acciones militares se propagan, los individuos luchan venciéndose a sí mismos,
haciéndose las cosas que saben que no gustan...
Entonces aparecen los revolucionarios,
que son los que no luchan, porque han sido vencidos,
en todo de lo propio, aún para su sangre.
("A las barcas, corramos a las embarcaciones!")
Adentro, en sus infancias, en sus pueblos desiertos,
será que es la étapa de mirar los años, y sus manos, y sus nidos...
Los abrazo tiernamente, se me nota en la cara que los amo,
y me derramo y lloro, y me quiebro como un padre,
como un padre revolucionario.
Y miro que la silueta de mi corazón me anuncia un momento de pasión...
Entonces la actitud refleja el liderazgo...
(Te estás volviendo sabio, entero, decidido)
Lo íntegro o prohibido se asume en lo posible,
entradas de los botes, se calan en las olas,
entonces se acomodan y dulce y prontamente,
se hamacan, se divierten, se dicen cosas buenas,
se mojan, se maceran, se muelen y se unen,
se anidan, y se asumen, el barro del proceso...
Y todo lo que es eso, que es todo pero es mío,
es poco y es sencillo, y busca este Febrero,
si no es salir ileso, al menos es limpiarse,
de adentro para afuera, mi desintoxicarme...
Hay que animarse a dar el paso en el suelo.
Porque se ve. Pero es invisible.
jueves, 2 de febrero de 2012
miércoles, 1 de febrero de 2012
En primer lugar
Entre conducir y simplemente andar.
Los motivos creo. Creo en los motivos, creo en las acciones, en los momentos,
creo también en las sonrisas, en el abrazo, creo en la mano, creo en vos,
aunque no pueda llenar los vacios. Aunque no hay un vacio. Aunque este lleno el mundo.
Y voy... Tratando de convencerme a mi mismo de la verdad. Creyendo que es la verdad,
simplemente por ser verdad.
Es distinto. Es diferente. Es así.
Pasa el tiempo, yo lo cuento, porque él viene contado,
nada es novedoso, nada es nuevo, nada es novedad...
Todo se repite como convenciéndome de los cargos.
Y entonces me meto en la almohada del folklore, me refugio en el rock,
me escondo en el grito ciego del que no puede ser persuadido.
Estoy columpiándome en las décadas, cansado de crecer para ningún lado, y siempre para arriba,
como si mi cuerpo se convenciera de sí mismo. Como si la soberbia me sobrase.
Como si se pudiera creer en la soberbia en este estado.
Y entonces, una huelga me distrae, viene haciendo sonar los bombos del pueblo que habita dentro mío,
y nada, las calles tan asoladas me pertuban,
ella me contesta creyendo que a mí me importa,
y me importa un poco,
y una profunda y profética furia se libera desde mi occidente hacia mi oriente.
Todo por dentro se reprime.
Polarizándose..
Incomprensiblemente. En una revolución que me hace temblar.
Soy grande y todavía tiemblo. Como un papel. Como una hoja.
Veo que el cielo se cubre y se descubre, y el ciclo se completa,
ocurre a diario, y mi corazón soltó las velas, y el tiempo se comprime. Explotando.
Y las manos, posibles, distinguidas y creadoras,
acarician cada palabra como si fuera la única,
como si presionase la última tecla que escribe tu nombre,
buscando al parlante de mi corazón,
tratando de huir de los conclaves de mi generación perdida...
Siendo feliz. Un poco. A veces. Y otras veces, tolerando el tiempo... Trastornado.
Buscándote a vos... Siempre. Primero y en primer lugar.
Los motivos creo. Creo en los motivos, creo en las acciones, en los momentos,
creo también en las sonrisas, en el abrazo, creo en la mano, creo en vos,
aunque no pueda llenar los vacios. Aunque no hay un vacio. Aunque este lleno el mundo.
Y voy... Tratando de convencerme a mi mismo de la verdad. Creyendo que es la verdad,
simplemente por ser verdad.
Es distinto. Es diferente. Es así.
Pasa el tiempo, yo lo cuento, porque él viene contado,
nada es novedoso, nada es nuevo, nada es novedad...
Todo se repite como convenciéndome de los cargos.
Y entonces me meto en la almohada del folklore, me refugio en el rock,
me escondo en el grito ciego del que no puede ser persuadido.
Estoy columpiándome en las décadas, cansado de crecer para ningún lado, y siempre para arriba,
como si mi cuerpo se convenciera de sí mismo. Como si la soberbia me sobrase.
Como si se pudiera creer en la soberbia en este estado.
Y entonces, una huelga me distrae, viene haciendo sonar los bombos del pueblo que habita dentro mío,
y nada, las calles tan asoladas me pertuban,
ella me contesta creyendo que a mí me importa,
y me importa un poco,
y una profunda y profética furia se libera desde mi occidente hacia mi oriente.
Todo por dentro se reprime.
Polarizándose..
Incomprensiblemente. En una revolución que me hace temblar.
Soy grande y todavía tiemblo. Como un papel. Como una hoja.
Veo que el cielo se cubre y se descubre, y el ciclo se completa,
ocurre a diario, y mi corazón soltó las velas, y el tiempo se comprime. Explotando.
Y las manos, posibles, distinguidas y creadoras,
acarician cada palabra como si fuera la única,
como si presionase la última tecla que escribe tu nombre,
buscando al parlante de mi corazón,
tratando de huir de los conclaves de mi generación perdida...
Siendo feliz. Un poco. A veces. Y otras veces, tolerando el tiempo... Trastornado.
Buscándote a vos... Siempre. Primero y en primer lugar.
domingo, 25 de diciembre de 2011
(De cuandoo era más joven)
No esta en las capacidades, ni en los fines,
Ni en las voces que hablan de paz, ni las paces,
Me gusta verte sonreír con esa simpleza con la que lo haces,
Me gusta la humedad en la pared porque es como tu voz, suave...
Distintos filtros perversos se están ahogando en las cenizas de otras épocas.
Ahora mi mano calla, mi cuerpo invoca verte danzando desnuda cerca mío...
Y ni toda la riqueza de la tierra podrá hacerte feliz si no es conmigo...
Con la impotencia del que no tiene razón mi brazo te derroca...
Porque mi boca quiere llamar a tu boca...
Y mis labios quieren llegar al oasis, a eso que significa un remanso...
Coparte como un ejercito los cuarteles de tu ropa...
Para hacerte el amor un ratito, un ratito nomás, y que no te escapes...
Me sales por los poros, eres la luz del paredón ingenuo...
Me entras por los ojos, y me sale más que el alma me sale...
Tu voz aterciopelada sin agosto, sin octubre, sin noviembre,
Y quiero llevarte conmigo por más allá de diciembre...
De todos los diciembres...
Irte conmigo,
¿A dónde?,
a las playas de las lagrimas eternas...
O bien llegaremos hasta el sueño de Marco Polo... Las indias...
Las sangres se van cayendo y sufren un colapso nervioso en el descenso...
Sin embargo, pudiese pegarme aún escape y ver las cosas más tristes...
Cuando viajo solo directo al invierno, el material,
Frío y tempestad en el corazón...
Cuando me voy más allá de tus septiembres...
Cuando quiero escapar de tus serpientes,
De tus reptiles ahogantes, recíprocos, insanos, irreconocibles...
Y quiero llevarte conmigo por más allá de diciembres,
De todos los diciembres...
¿Querrás venir conmigo?
Si mi idea es huir...
Ni en las voces que hablan de paz, ni las paces,
Me gusta verte sonreír con esa simpleza con la que lo haces,
Me gusta la humedad en la pared porque es como tu voz, suave...
Distintos filtros perversos se están ahogando en las cenizas de otras épocas.
Ahora mi mano calla, mi cuerpo invoca verte danzando desnuda cerca mío...
Y ni toda la riqueza de la tierra podrá hacerte feliz si no es conmigo...
Con la impotencia del que no tiene razón mi brazo te derroca...
Porque mi boca quiere llamar a tu boca...
Y mis labios quieren llegar al oasis, a eso que significa un remanso...
Coparte como un ejercito los cuarteles de tu ropa...
Para hacerte el amor un ratito, un ratito nomás, y que no te escapes...
Me sales por los poros, eres la luz del paredón ingenuo...
Me entras por los ojos, y me sale más que el alma me sale...
Tu voz aterciopelada sin agosto, sin octubre, sin noviembre,
Y quiero llevarte conmigo por más allá de diciembre...
De todos los diciembres...
Irte conmigo,
¿A dónde?,
a las playas de las lagrimas eternas...
O bien llegaremos hasta el sueño de Marco Polo... Las indias...
Las sangres se van cayendo y sufren un colapso nervioso en el descenso...
Sin embargo, pudiese pegarme aún escape y ver las cosas más tristes...
Cuando viajo solo directo al invierno, el material,
Frío y tempestad en el corazón...
Cuando me voy más allá de tus septiembres...
Cuando quiero escapar de tus serpientes,
De tus reptiles ahogantes, recíprocos, insanos, irreconocibles...
Y quiero llevarte conmigo por más allá de diciembres,
De todos los diciembres...
¿Querrás venir conmigo?
Si mi idea es huir...
Con un café...
Me podías decir que sí, que si te buscaba esta tarde, entendería el sentido del crecimiento...
Podrías mentirme, contarme que todoo es nuevoo, y que tu vida finalmente resplandece,
pero me decís la verdad y está muy cruda, me contás que sos vos, siendo lo que te veo ser.
No podés mentirme, porque si te toco entiendo todas las grietas,
esas grietas, que me desmayan, pero que hacen florecer tu corazón.
Tu grietas de destrucción, tus canciones de vida.
Pero estaba Alma entremedio, y entonces, se volvía un favorito.
Como siempre, yo queriendo meterle verbos y sustantivos, y vos, adjetiva, hermosamente,
dijiste como en un tango, como en un rocanrol algunas palabras para siempre...
"... Ese abrazo me regaló tu tacto, me enseñó tu piel,
me entibió los músculos, me acarició el corazón,
me gustó, me sedujo, me intrigó, me tentó...
Pero pude resistir las ganas de probar tu boca;
cuando recordé que tengo mucho tiempo que recuperar
y hacer las cosas bien ha de ser una forma.
Pero cuanto me atrajo a vos ese todoo de ese día...
Ahora está la duda, ahora es más difícil contenerse...
Ahora, hay que ser más fuerte..."
Después de la Navidad, del lechón de hambre infinito, de comer como bestias,
de abrazarnos como hermanos multiplicados ignorándonos en la fe pura de lo que proviene,
en la poesía mística de ser quien uno es en la experiencia concreta de aparentarse,
y ocupar de este modo los lugares de los que se quedan dormidos,
para llegar primero y besarte, para siempre, para que escribas,
para que seas para mí porque fuiste para vos...
Y para que la señal de alto te convenza,
de que no hay que frenar sino hay que volar lejos,
para que te sumerjas, para que me inmoles,
para que me convenzas, y entonces,
entre crujir y amanecer,
me encuentres acariciando tu ombligo de siempre...
Tu boca de siempre.
Tu estabilidad de pluma.
Tu regalo.
Y claro.
Tomando primero mi café.
Podrías mentirme, contarme que todoo es nuevoo, y que tu vida finalmente resplandece,
pero me decís la verdad y está muy cruda, me contás que sos vos, siendo lo que te veo ser.
No podés mentirme, porque si te toco entiendo todas las grietas,
esas grietas, que me desmayan, pero que hacen florecer tu corazón.
Tu grietas de destrucción, tus canciones de vida.
Pero estaba Alma entremedio, y entonces, se volvía un favorito.
Como siempre, yo queriendo meterle verbos y sustantivos, y vos, adjetiva, hermosamente,
dijiste como en un tango, como en un rocanrol algunas palabras para siempre...
"... Ese abrazo me regaló tu tacto, me enseñó tu piel,
me entibió los músculos, me acarició el corazón,
me gustó, me sedujo, me intrigó, me tentó...
Pero pude resistir las ganas de probar tu boca;
cuando recordé que tengo mucho tiempo que recuperar
y hacer las cosas bien ha de ser una forma.
Pero cuanto me atrajo a vos ese todoo de ese día...
Ahora está la duda, ahora es más difícil contenerse...
Ahora, hay que ser más fuerte..."
Después de la Navidad, del lechón de hambre infinito, de comer como bestias,
de abrazarnos como hermanos multiplicados ignorándonos en la fe pura de lo que proviene,
en la poesía mística de ser quien uno es en la experiencia concreta de aparentarse,
y ocupar de este modo los lugares de los que se quedan dormidos,
para llegar primero y besarte, para siempre, para que escribas,
para que seas para mí porque fuiste para vos...
Y para que la señal de alto te convenza,
de que no hay que frenar sino hay que volar lejos,
para que te sumerjas, para que me inmoles,
para que me convenzas, y entonces,
entre crujir y amanecer,
me encuentres acariciando tu ombligo de siempre...
Tu boca de siempre.
Tu estabilidad de pluma.
Tu regalo.
Y claro.
Tomando primero mi café.
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