lunes, 11 de julio de 2011

Elegía sobre la atención

Estoy escribiendo, atención. Roba tu conducta en parte. Despegando.
Hoy los autos y las partes de un volcán me dieron motivos de pensarte,
fuí a ver si recopilaba historias, pero exploté, y una palabra mía, ahora es la ceniza.
Pensé que me iban a dejar acariciar la derrota, pero ahora tengo un nudo en la cabeza,
Estoy con la corbata a la altura de los ojos, éstos están rasgados, como orientales,
entre lacrimosos y fugitivos buscando al menos un recodo, donde posar un descanso,
que por necesario, desconoce mi almohadón, que es tuyo,
precioso e íntimo como baño de La Alhambra.
Y es cierto, no conozco el mundo entero, pero vos no conocés la palabra,
y entre mi talento y tu ignorancia. Apunto algunas fichas más,
y en esta fe, la libertad no descansa, no oprime pero nunca duerme.
Y la verdad, es que no me lo imagino a Malharro en Tandil.
Aunque me resulte sencillo verlo desnudo.
Áquel que era un hombre con principios, áquel gigante y valiente,
áquel caido y distante, áquel, bigote, duro, ecuestre.
Aún ilustre vengo a darte mi esquina santificada. No querés.
Pero al final, podrá salvarte la vida, somos eternos, mi alegría.
Y me odías. O me criticás. Porque venís detrás mío.
Y yo me detuve. Y ahora todo me seduce en la Carrera.
La Gloria, no es mi asunto, aunque Instituto merece su lugar en la primera.
Pasás de largo, y en un amague, podrá volver a sorprenderte mi cadera.
Se preocupan por mí?
Más vale guarden probos su conducción derecha,
y alerten, y atencionen, en términos posibles la distancia.
Escuchen. Discutan y debatan.
Que es mentira que el poder se hace entre todos.
Si valientes, en los cielos, se arrebatan.
Pero ahora. Que me enjugo las mejillas,
y en el parto, doy posibles madrugadas,
dale al pobre, cuida al niño y a la viuda.
Y perdona, porque el Sí, te lo demanda.
Y si dicen, que Yo Soy, hablan de algo,
que no saben, ni se sabe de quién hablan.
No es tan sólo la experiencia lo que aumenta,
se transforma en lo solo y en la calma.
Y he aprendido del secreto de la historia,
de la mancha de pared, salamerías,
aparece Salomón con su pobreza,
y en lo pobre, me dará sabiduría.
Es por eso que visito tantos puertos, y en la estiba, dejo lágrimas y risas,
y si pegan las cuestiones que relato, es que pega el vivir de todo vida,
y están todos invitados a este cuento, con las puertas abiertas de este libro,
Un adios guarda algún Juan este domingo, y se abraza, y se va. Y me despido.

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